Cuando nuestra religión de Estado empezó a hablar de 'violencia vicaria', fundió al niño asesinado con su madre, y el asesinato de niños por razones machistas eclipsó al que cometen ciertas mujeres contra sus propios hijos. El CGPJ dejó de contar en 2016. Por lo que, ANAVID, (Asociación Nacional de Ayuda a Víctimas de Violencia Doméstica) se ha dedicado a recoger este tipo de asesinatos, de hijos a manos de sus madres, recogiendo, caso por caso, de los publicados en los medios de comunicación.

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Es lo mismo que ha hecho el periodista Juan Soto Ivars, quien ha sufrido boicot del feminismo, tras escribir su libro sobre las denuncias falsas, "Esto no existe".

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Así, Ivars recoge cómo a 9 de marzo, el total de niños asesinados por sus progenitores (de ambos sexos) es seis, y no los dos que figuran en las cifras oficiales. Para argumentarlo describe algunos de esos asesinatos, caso por caso. Alguno de ellos, también los hemos recogido en Hispanidad:

El 3 de enero, la madre del bebé hallado en la basura, acusada de asfixiarlo hasta la muerte en Majadahonda, pasó a disposición judicial. El 7 de enero, la mujer que dejó morir a su recién nacido en los baños de un hospital de Gran Canaria fue enviada a prisión acusada de asesinato con alevosía. El 27 de enero, se decretó prisión provisional por homicidio para la mujer acusada de matar a su hijo en Cáceres. El 20 de febrero, un hombre fue a prisión por el doble asesino de Xilxes, acusado de matar a cuchilladas a su exmujer y su hija. El 20 de febrero, un hombre mató a su hijo en Tenerife. El 6 de marzo, la Policía Nacional detuvo a una mujer, sospechosa de ahogar a su bebé en Las Palmas de Gran Canaria.

"¿Cómo se os queda el cuerpo?", pregunto Ivars a nuestros poderes públicos.

"Conozco esta información por el trabajo de Ana Sharife. Me envía puntualmente estas noticias y hace el trabajo que las administraciones dejaron de hacer por ideología. Sharife lleva años dando la cifra correcta de filicidios en España: asesinatos de niños a manos de los padres y de sus madres. A veces, consigue que algún periódico publique su recuento anual, pero suele negarse a cobrar por el trabajo. Hace esto, solitaria, porque le importan las vidas de los niños más que cualquier otra cosa en este mundo. Con sus recuentos sabemos, por ejemplo, que en 2019 hubo al menos 22 filicidios, y que la estadística del Estado no reflejó los doce a manos de la madre, ni el de un menor a manos de ambos progenitores, ni otro a manos de su madre y su pareja, ni tampoco de la docena de bebés arrojados con vida a contenedores.

Yo mismo he denunciado esto en artículos, y en televisión y radio, y en mi libro sobre los agujeros de la ley de violencia de género, 'Esto no existe', y jamás he recibido respuesta de las instituciones. Tampoco Ana Sharife. Ella sigue con su búsqueda concienzudamente. Propone que se instalen cunas inteligentes para evitar en algo esos asesinatos de bebés de hasta dos años, tan comunes, a manos de madres enloquecidas o arrepentidas o malvadas. Pero estamos lejos de afrontar el problema, porque lo ocultan. Y muchos se esfuerzan por no mirar".