Llegan más muestras de la necedad ecologista, que en el pasado no ha tenido reparos en dañar obras de arte o cortar carreteras. El colectivo Futuro Vegetal vandalizó la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona, hace unos días, y ahora ha sido denunciado por Abogados Cristianos.
Dos activistas de este grupo lanzaron tinta roja a la basílica ideada por Antonio Gaudí, en concreto, al Portal de la Fe, al grito de “¡justicia climático!” para protestar por los incendios. Ahora han sido denunciados por un posible delito contra el patrimonio histórico por dicho ataque, el cual está recogido en el artículo 323.2 del Código Penal. Y es que dicha basílica es bien de interés cultural desde 1984 y Patrimonio de la Humanidad desde 2008.
Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, ha señalado que el citado “ataque, que nada tiene que ver con la Iglesia o los católicos, pone de manifiesto la imperante necesidad de que la justicia actúe para frenar el imparable aumento de la cristianofobia en España”. En su opinión, no se puede permitir que “los templos sean utilizados como blanco de cualquier ataque. Exigimos a las autoridades que protejan la libertad religiosa y actúen con firmeza”. Claro que si depende de los socialistas liderados por Pedro Sánchez, tristemente, habrá que esperar sentados, pues él y sus socios son cristófobos.