En plena Plaza de San Pedro, aseguró que el Vaticano aprobaba la regulación masiva de inmigrantes en España. Pues no.
Eso lo recogen las agencias y medios españolas pero, miren por dónde, la página oficial del Vaticano no da cuenta de ello al igual que lo ignora el periódico oficial del Vaticano, Vaticans News, en su portada del martes 5 de mayo. Portada en la que, por cierto, se recuerda, con honores de apertura, que el Papa recibirá a Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, el día 7 y que ha recibido en audiencia a Halla Tómasdóttir, presidenta de Islandia, que tampoco es el país más importante del globo. Pero del dulce Albares, más bien poquito.
Es igual: lo bueno es que 'el contrario' no hable es que tú puedes hablar por él, pensó nuestro dulcísimo canciller. Y así, sin contraparte, nos explicó que el Vaticano ve de forma "positiva", la regularización masiva de inmigrantes. Y el que quiera contrastar la información que hable con el Vaticano, que jamás contrastará el contenido de una audiencia privada con un subordinado del secretario de Estado, Pietro Parolin (quien tampoco recibió a Albares como hubiera sido lo lógico), porque tiene un cabreo mayúsculo con el Gobierno español por la profanación del Valle de los Caídos y otras lindezas del Sanchismo con la Iglesia. Vamos, que en el Vaticano hay preocupación por cómo Moncloa le toma el pelo a los obispos españoles.
Por otra parte, no hay mayor mentira que las medias verdades. Y así, mientras el Gobierno español pregona que Albares se reunió con el Papa, lo cierto es que más que una reunión se trató de un brevísimo saludo. Si observan el capítulo de audiencias papales del lunes 4 no hay forma de encontrar a Albares quien, eso sí, es recibido por el secretario para las relaciones con los Estados, Paul-Richard Gallagher.... un subordinado de su homólogo, el secretario de Estado, Pietro Parolin.
Y dado que los monseñores vaticanos no comentan contenidos, Albares aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para hacerlo por él: que el Vaticano esta felicísimo con la regularización masiva de inmigrantes, perpetrada por don Pedro Sánchez.
Aprovecha con ello la actitud bobalicona, una vez más, como en el Valle de los Caídos, de la jerarquía episcopal española, a la que el Gobierno no deja de tomar el pelo.
Pero dejemos los nombres propios y vayamos a los contenidos. Incurre el dulce Albares en otra media verdad: ¡Pues claro que el Vaticano debe recordar que al inmigrante hay que recibirle y ayudarle!... pero eso no significa promulgar una regularización masiva que sólo ofrece papeles al que llega, nada más, al tiempo que propicia un efecto llamada que sólo servirá para que Sánchez permanezca en La Moncloa a costa del sufrimiento de muchos y de un incremento de la delincuencia, sí de la delincuencia, en el país de acogida.
El Papa -que obviamente tenía que recibir a Albares dado que dentro de un mes visitará España- no apoya el fenómeno migratorio sino la caridad con el emigrante que es distinto, En África, el Papa ha dejado claro, por dos veces, que la migración es mala en sí misma, que lo que debe hacer el norte rico es ayudar al sur pobre para que su gente levante sus países, sin necesidad de emigrar a Europa.
Esto no tiene nada que ver con el espíritu miserable -porque se hace en beneficio del Gobierno, no de los emigrantes- ni chapucero, porque el Sanchismo no mueve un dedo por integrar a los que llegan, sólo les de papeles.
Pero lo más importante es que el Papa León XIV piensa que la emigración es, de suyo, mala. Lo que hay que hacer es ayudar a los pobres a que levanten sus propios países para dejar de ser pobres.