Del creador de vamos a prohibir las redes sociales a menores de 16 años, llega el señalamiento público, en el Congreso de los Diputados, de periodistas -con nombres y apellidos- y medios de comunicación. Ahora, le ha tocado el turno a Iker Jimenez y su programa Horizonte, sobre los que el presidente del Gobierno ha expresado: “Lo triste es que tiene audiencia, espero que haya una mayoría que rechace…”... Don Pedro, efectivamente, tiene audiencia y no sólo en su emisión televisiva, porque en la red X acumula casi un millón de seguidores.

Pero Jiménez no se ha quedado callado y le ha respondido al presidente: "Podrías estar aquí y detallar todo eso de los bulos":

 

Ataques también a Vito Quiles, siempre de actualidad porque hasta sus 'compañeros' periodistas lo increpan cuando plantea preguntas incómodas en el Congreso, que es lo que tiene que hacer un periodista.

 

 

 

Al final, todo se resume en lo que venimos repitiendo en Hispanidad. Por un lado, si tienes menos de 16 años no tendrás acceso a redes sociales: así no podrás criticar a Sánchez. Además, la medida, imposible de aplicar, atenta contra el periodismo ciudadano, que Moncloa no puede controlar. A la prensa tradicional sí: la controla, y la elimina... con sus amigos de Google.

Relacionado

Y es que, Sánchez no puede soportar ese periodismo ciudadano de las redes sociales, porque es allí donde más se critica al Sanchismo, algo que un ególatra como don Pedro no puede sufrir. Algo que también le ha recordado Santiago Abascal:

Así que, como conclusión, si el Sanchismo logra, en nombre de la defensa de los adolescentes, implantar la censura en las redes -los delitos de odio no son otra cosa que censura progre- habrá conseguido un éxito sin precedentes, el éxito de la patraña de que nos gobierna una gran estadista. 

Dicho de otra forma. Sánchez habrá conseguido taparle la boca al pueblo y, de paso, a la prensa tradicional, a la que ya ha puesto mordaza con sus amigos de Google. Bueno, no sólo ha puesto mordaza a los periódicos: es que se los va a cargar. 

Sánchez es como el retrato de Dorian Gray, que refleja la verdadera evolución del degenerado retratado: hasta cuando hace cosas buenas pervierte el bien.

Por cierto, ¿cuál es el ejemplo más señero del perseguible delito de odio en las redes sociales? Las críticas a don Pedro Sánchez Pérez-Castejón, naturalmente.