Vuelvo a la teoría del rescoldo y el soplo, del historiador Juan Pablo II, de la que hablaba ayer sábado: una España descristianizada se vuelca, sin embargo, con la visita a España del Papa León XIV y una multitud escucha en respetuoso silencio la consagración del Pontífice en cuyas manos, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. "Ahí está", gritaría El Cura de Ars, señalando a las especies sacramentadas. Y recuerden: España es una país cristiano, descristianizado. Sopla y verás cómo resucita.

Domingo 7 de junio. Era la mañana del Corpus Christi, el pontífice peruano-estadounidense se recorrió en Papa-Movil la espina dorsal de Madrid. No sé cuántos bebés le auparon a sus manos los responsables de seguridad pero fueron varias docenas. Al Papa le gustan los bebés, lo más puro de la raza humana y cuya escasez en España es la muestra de que vivimos entre demonios. 

 

 

 

Foto: Vatican Media

Presentado por el cardenal-arzobispo de Madrid, José Cobo: "Queridos hermanos y hermanas", dijo monseñor Cobo, en lenguaje inclusivo, que sobraba, en una presentación de la Eucaristía que a lo mejor también sobraba. El arzobispo habló más de Madrid que de Dios, pero ya lo había hecho el día anterior, en el centro CEDIA.

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Encima, el cardenal Cobo utiliza el viejo, y hermoso, adagio madrileño: "Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son". Y sí, es cierto: los acuíferos de Madrid son importantes, de ahí que los musulmanes, buenos buscadores de agua, se instalarán aquí. Ahora bien, monseñor, lo de sus muros de fuego no significa que resulten permeables para la entrada de migrantes, todo lo contrario: "mis muros de fuego son" significa que la murallas de Madrid eran de pedernal y cuando el enemigo, de noche, lanzaba flechas que impactaban con esa piedra dura, saltaban chispas y parecía que los muros ardían. Que no monseñor, que la imagen estaba traída, más que por los pelos, por la calvas. 

Y así, don José Cobo metió a los migrantes de por medio, algo que se ha convertido en el eje, esperemos que no en la obsesión, de su episcopado. 

Al Papa le gustan los bebés, lo más puro de la raza humana y su actual escasez en España constituye la demostración de que vivimos entre demonios

Habla por fin, el Papa León: lo primero, que España no se entiende sin el cristianismo, ni en la historia ni en el arte ni en la cultura. Y es cierto. El asunto del Papa no es la doctrina social de la Iglesia, ni los migrantes: es la Eucaristía. España, asegura, ha unido el Corpus a la caridad, la eucaristía con la preocupación por los demás. Tiene razón; "nadie se arrodilla ante Dios y luego desprecia al hermano". 

 

 

Esto es: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Por ese orden sí; amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, pero ni lo uno ni lo otro pueden faltar. El que dice amar a Dios y no a su hermano, es un mentiroso, pero quien dice amar al hermano y no a Jesucristo es peor: es un estafador.

Recuerda a Manuel González, obispo de los sagrarios abandonados. Don Manuel es un personaje que no gusta a algunos jerarcas eclesiásticos, progresistas. El padre Manuel González, murió en 1940, es el autor de estas palabras: "Yo no os pido ahora dinero para los niños pobres. Ni auxilio para los enfermos. Ni trabajo para los cesantes. Ni consuelo para los afligidos. Yo os pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado; un poco de calor para esos Sagrarios tan Abandonados. Yo os pido, por el amor de María Inmaculada, Madre de ese Hijo tan despreciado, y por el amor de ese Corazón tan mal correspondido, que hagáis compañía a esos Sagrarios Abandonados". Es decir primero Dios, luego el hombre, por ese orden pero sin olvidar al segundo.   

El amor de Dios es más fuerte que la muerte: esta es la clave del Corpus y de la Eucaristía. Y los madrileños han demostrado su amor a Jesus Sacramentado... que algunos obispos aprendan

Prosigue el Papa León XIV su homilía: "Cristo es cercano, visita nuestros barrios. El Señor de la historia".

Idea madre de la homilía del Papa en Cibeles: el que dice amar a Dios y no a su hermano, es un mentiroso, pero quien dice amar al hermano y no a Jesucristo es algo peor: un estafador.

Y el gran final: la procesión con el Santísimo, portado por el propio Papa, por el mismísimo centro de Madrid. Y parte del pueblo sea arrodilla ante del Santísimo mientras el Coro prorrumpe en cantos eucarísticos: Pange Lingua, Cantemos al amor de los amores, etc

El amor de Dios es más fuerte que la muerte: esta es la clave del Corpus y de la Eucaristía. Y los madrileños han demostrado su amor a Jesus Sacramentado... que los obispo aprendan.

¿Y qué demuestra todo esto? Pues demuestra que el Papa León XIV tiene claro que el que convierte es Dios, no los hombres, y que la primera función del clero no es convencer sino ser instrumentos sacramentales del Creador.  

Idea madre de la homilía del Papa en Cibeles: insisto, el que dice amar a Dios y no a su hermano, es un mentiroso, pero quien dice amar al hermano y no a Jesucristo es algo peor: un estafador.

No, no estaba Pedro Sánchez, acudirá Barcelona, a puerta cerrada, en la Sagrada Familia, Gaudí era un hombre muy tolerante. 

León XIV procesiona a Jesús Sacramentado por el centro Madrid tras la Eucaristía... y parte del pueblo se arrodilla en el asfalto, ante el Santísimo

Dos aciertos del Papa León XIV: el sábado, adoración al Santísimo Sacramento, domingo: Santa Misa, procesión del Corpus y bendición.

Foto: Vatican Media

Y para cerrar, alo que lleva haciendo en todos los actos del viaje, la salve Regina, cantada por 1 millón de personas a la madre de Dios. 

¡Enhorabuena, Santidad!, ha santificado usted la ciudad de Madrid. 1,2 millones de personas acudieron a verle y sospecho que la mayoría han salido, como dicen los analistas financieros... implementados.

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