El pasado 6 de marzo, el comisario principal José Santafé Arnedo fue nombrado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a propuesta del director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras, nuevo director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional.
El nombramiento de José Santafé Arnedo se produce tras el escándalo que supuso la dimisión del anterior DAO, José Ángel González, acusado de violación por una subordinada.
Este jueves, Santafé Arnedo ha tomado posesión del cargo, en un acto al que ha asistido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, uno de nuestros peores ciudadanos.
En un breve discurso, Santafé ha asegurado que "las víctimas deben ser nuestra prioridad", tras subrayar su compromiso para proteger a las víctimas de agresión sexual o acoso.
Sobre la Policía Nacional, ha dicho: "Pueden seguir confiando en su Policía Nacional, una institución extraordinaria, fiel, preparada, moderna y siempre al servicio de España".
“Generalizar y sospechar de toda la institución y de sus mandos es tremendamente peligroso”, ha añadido. Efectivamente, lo es. El problema es que son los propios mandos los que han generado esa sospecha.