Decíamos en Hispanidad que España va camino de convertirse en paraíso trans, y que 58 presos hayan cambiado de sexo desde que entró en vigor la 'ley trans', solo confirma lo dicho.
El dato es información facilitada por el Ministerio del Interior en respuesta a la solicitud presentada a la que da respuesta la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y a la que ha tenido acceso The Objective.
Lo más curioso de todo es que de esos 58 cambios, 48 corresponden a cambios de hombre a mujer y otros 10 de mujer a hombre. La ley trans es muy clara: reconoce la identidad de la persona trans a través de un procedimiento administrativo en el Registro Civil, donde la persona interesada expresará su voluntad ante el funcionario y será efectivo a los tres meses cuando ratifique su deseo. Así, elimina cualquier informe o diagnóstico médico o psicológico que acredite su disforia de género y la necesidad de haber recibido un tratamiento de hormonas de al menos dos años.
Es decir, la ley lleva en su propio articulado el fraude, pero la cosa es aún más grave. Ya no son los cambios, es que en la respuesta el ministerio reconoce que no dispone de control estadístico sobre otras cuestiones planteadas.
En concreto, no contabiliza cuántas personas han solicitado el cambio de género en prisión, ni cuántos internos han pedido ser trasladados a un módulo masculino alegando ser hombres trans. Para rematar, tampoco controla cuántas han solicitado ingresar en un módulo femenino tras identificarse como mujeres trans.
Traducido: ¿cuántos hombres biológicos están en módulos con mujeres? Violadores, maltratadores... Interior no tiene ni idea.