En el mundo okupa cada día encontramos un caso que nos sorprende. Hemos conocido historias que demuestran la caradura y la impunidad con la que actúan: como los okupas que habían convertido la vivienda en un piso turístico y Hacienda multó al propietario o, los okupas que no se iban porque el banco le iba a quitar la casa al propietario, entonces se quedaban hasta que la vivienda fuera del banco. O el okupa que presume con orgullo de no pagar suministro alguno: "lo paga el ayuntamiento" y el programa que no podía mostrar imágenes de la vivienda porque "invade la privacidad de los okupas".

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Hoy un nuevo caso nos llega a la redacción de Hispanidad. Un propietario observa que en su cuenta se están cargando recibos que no sabe a qué corresponden, decidido llama a la compañía del agua para dar de baja el suministro, a los tres meses, recibe la llamada del marido de su inquilina que le cuenta que ha llamado a la compañía y que se deben tres recibos. 

El propietario pide disculpas y les explica que no sabía que el cobro era de ese suministro pero les aclara que, según el contrato, el suministro de agua tienen que pagarlo ellos: "No les reclamé el pago de tres años que llevaba abonando yo en lugar de ellos". El marido de la inquilinda se indigna, y exige que el propietario también corra con el gasto de esos tres meses de suministro. 

En este punto, el propietario aclara que desde que tiene el piso alquilado no ha tenido ningún problema con su inquilina, pero ésta se ha casado con un hombre, de nacionalidad marroquí, lo ha metido en la vivienda a vivir con ella, y al poco sucede el problema. 

El propietario en esa misma llamada insiste al marido de la inquilina que el pago de los tres meses le corresponde a ellos, y su respuesta muestra a la perfección a la situación que hemos llegado ahora mismo en España, con un Gobierno que protege al okupa. Así, comenzaron las amenazas: "Ándate con ojo, que sabes a favor de quién está la Ley, ten cuidado".

El inquilino le dice que no va a pagar, es más, que la siguiente vez que tenga que abonar la renta lo hará pero con los tres meses de agua descontados, y que si no le gusta que se prepare para tener okupas y perder su piso. 

El propietario nos explica que lleva sin incrementar la renta 4 años que lleva la inquilina allí, es más, ni actualiza el IPC, pero ante el panorama le dice al marido de la inquilina que a partir de ahora tendría que plantearse hacerlo. Pero los inquilinos dejan de responder, es más, el mes de mayo no efectúan el pago, no contestan sus llamadas, tampoco sus mensajes. El propietario decide entonces enviarles una notificiación en la que se les indica que, como se les acaba el contrato en próximos meses, les concede la prórroga automática de un año, pero que en un año deben dejar la vivienda. 

La realidad es que el propietario consigue arreglar la situación mediante unos intermediarios y parece que volverán a pagar. Eso sí, ya ha avisado de que no quiere que sigan más de un año, por lo que en unos meses podrá volver a tener problemas.