Reunión del Comité de crisis ante el repunte de asesinatos por la mal llamada violencia de género, que ha dejado a estas alturas la cifra de 31 mujeres víctimas. Ya en mayo de este año, con 22, asistíamos al peor arranque de año en violencia machista desde 2019... Y todo, las cifras de mayo y las de ahora, con el Gobierno más feminista de la historia.

Pues bien, una de las primeras conclusiones de dicho comité, según fuentes de Igualdad, es la importancia de “la proactividad de los entornos y la puesta en conocimiento de cualquier indicio a las autoridades competentes”, después de años, señalan, observando cómo esos entornos siguen suponiendo un porcentaje ínfimo de quienes alertan de que algo está sucediendo, y sobre todo teniendo en cuenta que en esta violencia, por sus propias características, son las mujeres que la sufren quienes más dificultades tienen para denunciar.

Pero, ¿qué pasa cuando esas mujeres denuncian, por ejemplo, que las pulseras antimaltrato, que deberían protegerlas de sus agresores, no funcionan? Al parecer, este punto no lo contempla el informe.

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Así, desde Igualdad, la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Carmen Martínez Perza, en un comunicado, hizo “un llamamiento a toda la sociedad” poniendo el foco en los entornos: “Son importantísimos, sus familiares, vecinos, vecinas, compañeros de trabajo, cualquiera podemos estar al lado de esa víctima. Tenemos que hacer lo posible porque no se sienta sola y así haremos más difícil que el maltratador actúe”.

Es más, otra de las conclusiones del informe apunta a “recalibrar el peso que el sistema policial y judicial da a las víctimas”, y que si ellas piden retirar la denuncia o que se anulen las órdenes de alejamiento, se reconsidere antes de acceder a esas solicitudes.

Explican esas mismas fuentes del ministerio de Ana Redondo que es necesario recordar que las víctimas “no actúan en libertad en los contextos de violencia machista”, que si además hay hijos e hijas y más aún si son menores, la “dependencia emocional” se agudiza, y en ocasiones existe también la “dependencia económica”. Por lo tanto “debe primar la persecución de quien delinque y la protección” de esas mujeres.

Atención, porque señala El País que "Los feminicidios se analizan siempre que se producen, pero además, desde entonces, cada vez que sucede una de esas concentraciones se convocan los comités de crisis de forma urgente"- ¿Y no tendrá nada que ver el aumento alarmante de este tipo de casos?... Insistimos, con el Gobierno más feminista de la historia.