Los Mossos d’Esquadra han detenido a dos hombres acusados de protagonizar un violento atraco en L’Hospitalet de Llobregat durante la verbena de Sant Joan de 2025, un asalto que terminó con un vigilante de seguridad gravemente herido tras recibir un machetazo que estuvo a punto de costarle la mano.

ElCaso.cat recoge que la investigación se prolongó durante varios meses. Después de que la policía difundiera imágenes de los sospechosos obtenidas por cámaras de videovigilancia, varios ciudadanos aseguraron reconocerlos y aportaron información decisiva para localizarlos.

Con los datos recibidos, los agentes pudieron identificar a los presuntos autores y establecer dispositivos de vigilancia para seguir sus movimientos. El primero de ellos, un joven de origen magrebí, fue arrestado el pasado 9 de marzo como supuesto responsable de un delito de robo con violencia. El segundo, de origen sudamericano, cayó el 5 de junio y, además de participar presuntamente en el atraco, está acusado de haber causado las graves lesiones al vigilante de seguridad. Tras comparecer ante la autoridad judicial, este último ingresó en prisión.

Los hechos se remontan a la madrugada del 24 de junio de 2025. Las víctimas, dos vigilantes de seguridad de Rodalies, regresaban a sus domicilios tras finalizar su jornada laboral cuando fueron sorprendidas por los agresores en las inmediaciones de la estación situada en la rambla Just Oliveres.

Según la investigación, los asaltantes les cerraron el paso y los intimidaron con un arma blanca de grandes dimensiones para obligarlos a entregar sus mochilas. Durante el robo, uno de los delincuentes atacó brutalmente a uno de los vigilantes, provocándole una herida de extrema gravedad en una mano que estuvo a punto de derivar en una amputación.

Tras consumar el atraco, los sospechosos escaparon atravesando las vías ferroviarias en dirección al barrio de Can Serra, logrando desaparecer sin dejar apenas rastro. Las únicas evidencias disponibles eran las grabaciones captadas por las cámaras de seguridad de la zona.

Conclusión: dos sensaciones: la impunidad crece... y la policía no puede con los delincuentes.

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