Las últimas cifras sobre evolución de bajas laborales en España son tremendas. El absentismo laboral está disparado y se mantiene disparado. Me temo que estamos ante una España de vagos y de blanditos. Es decir, que la actual generación de españoles es blanda, casi fofa, de cuerpo y de espíritu.

Todos estamos deprimidos. La ansiedad y la depresión ya suponen el 37% del total de bajas laborales. Encima, el absentismo se ha duplicado en siete años de Sanchismo. Sí, duplicado. Una coincidencia, probablemente, lo otro sería fascismo, pero el problema es que se trata de una coincidencia de lo más real.

Oficialmente se justifica la escasa productividad española por la depresión. Es más, en el trabajo, es el miedo al despido, quien provoca tan fatídico estado mental. O sea, que estamos ante la pescadilla que se muerde la cola. Tengo miedo a que me despidan, me deprimo, pido la baja por depresión,... hasta que el empresario no aguanta más y te despide. 

Oficialmente se justifica la escasa productividad española por la depresión. Es más, en el trabajo, es el miedo al despido, el que provoca tan fatídico estado mental. O sea, que estamos ante la pescadilla que se muerde la cola

Es el diagrama del paranoico: la policía me persigue, por eso miro mal a las patrullas. Las miro tan mal que una patrulla se mosquea y me pide la documentación... ergo, la policía me perseguía, tal y como yo sospechaba. 

Lo malo es que, al contrario de lo que aconseja el sentido común, inspectores laborales y jueces 'de lo social' animan la proliferación de depresiones y ansiedades y del correspondiente absentismo laboral... por razones psíquicas. Está clarísimo que la depresión es la enfermedad de nuestro tiempo y, si no lo es, haremos que lo sea.

Al contrario, inspectores laborales y jueces 'de lo social' animan la proliferación de depresiones y ansiedades y del correspondiente absentismo... por razones psíquicas. Mientras, la productividad española continúa bajo mínimos. Ningún empresario, ningún gestor, puede luchar contra la vagancia y la negligencia

Entonces, ¿no existen las depresiones? Por su puesto que existen y pueden resultar una patología incluso grave. Ahora bien, la muchas depresiones se curan con el trabajo y si temo al despido, lo que tengo que hacer es trabajar mejor.

Mientras, la productividad española continúa bajo mínimos. Entre otras cosas porque ningún empresario, ningún gestor, puede luchar contra la vagancia y la negligencia. A lo mejor lo que tenemos que hacer es ser más laboriosos... y un poco más recios.