Verisure -Securitas Direct- ha copado las portadas de la prensa papel para vendernos su nueva -antigua- identidad corporativa.
Le merece la pena, porque como España se ha convertido en un paraíso para la pequeña y para la gran delincuencia, y como todavía tenemos que aguantar al caradura de Marlaska, el mayor cínico del sanchismo, explicándonos que este es un país seguro donde, gracias a él, la delincuencia ha caído en picado porque ha contratado muchos policías.
Es lo mismo que ocurre con la educación y la sanidad privadas: son cosas malísimas dice el Gobierno, pero ya ven: todo el que puede se lleva a sus hijos a un colegio privado y todo el que puede, firma un seguro sanitario privado. Y eso porque, de cara a las cámaras, todos adoramos la escuela pública y la sanidad pública, naturalmente.
Y es que en materia de seguridad, Marlaska no deja de aumentar las plantillas de policía... como si la seguridad sólo dependiera del número de guardianes en activo y no de la utilidad que se les dé a esos policías.
El Estado posee el monopolio de la violencia. Pero si el Estado no me protege me tengo que proteger yo. Y si encima el Gobierno niega que la delincuencia esté en aumento, a pesar de que muchas mujeres tiene miedo a salir de noche y a pesar de los robos con violencia y los delitos sexuales y hasta ha cundido cierto ensañamiento con el débil y todo ello es radicalmente negado por la autoridad, pues hombre la cosa empieza a convertirse en... ligeramente molesta.
Es la España irrespirable de Pedro Sánchez. Mejor, las dos Españas: la oficial es una España segurísima, donde la gente vive encantada, además, con su sanidad pública y su escuela pública. Pero ya ven: la España real es otra cosa.