Como ha venido contando Hispanidad, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, junto con el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, negoció y acordó con el Gobierno Sánchez tres puntos en relación al Valle de los Caídos: la conservación de la Basílica y el mantenimiento del culto católico en el lugar; la presencia de una comunidad monástica para la atención de la Basílica; y, por último, que la Cruz no se puede destruir puesto que es una expresión del amor, de la entrega y del perdón por parte de Jesucristo. La Conferencia Episcopal Española refrendó el acuerdo de manera “total y unánime, sin ninguna voz discrepante”.

72 horas después, sin embargo, los obispos se dieron cuenta de que el Gobierno Sánchez les había engañado -emitieron esta nota de prensa- ya que la intención de Moncloa era y es justo la contraria, es decir, profanar la Basílica mediante su 'resignificación'.  

Ahora, tras la firma del acuerdo, Moncloa tiene el camino expedito para ‘resignificar Cuelgamuros’, esto es, para profanar la Basílica, algo que lleva haciendo, por ejemplo, con la profanación de las tumbas que se encuentran en el cementerio católico

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Una profanación que ahora ha sumado un nuevo capítulo, cuando ayer jueves 18 de septiembre, miembros de Sortu -partido heredero de Batasuna, el brazo político de ETA- desplegaban en el Valle de los Caídos unas pancartas (de unos 50 metros cuadrados) en homenaje a dos miembros de ETA político-militar, Jon Paredes Txiki y Angel Otaegi, cuando se cumplen 50 años de su fusilamiento. 

Las lonas estuvieron colgadas unos diez minutos, hasta que miembros de la seguridad del Valle procedieron a retirarlas.

Y para más humillación, en el momento del despliegue de las lonas, 'casualmente', unos periodistas de la BBC se encontraban grabando el episodio. Estos periodistas habían recibido autorización del Departamento de Prensa de Patrimonio Nacional -dependiente del Ministerio de Presidencia del ministro Félix Bolaños- para grabar un documental...

En declaraciones a El Debate, Pablo Linares, de la Asociación en Defensa del Valle de los Caídos, ha denunciado que «hace más de un año que el ministro del Interior (Fernando Grande Marlaska) ha retirado a la Guardia Civil del control de acceso al Valle mientras está abierto, dejando completamente desprotegido el monumento, así que ahora sólo hay una taquilla sin ningún tipo de protección». Por lo que ha denunciado la la «total indefensión a la que el ministro Marlaska tiene sometido al Valle». Y ha anunciado: «Vamos a interponer una denuncia contra Sortu, porque se han atribuido el hecho, que estamos estudiando ampliar al Ministerio de Interior por la dejación absoluta de funciones en materia de seguridad».

En cualquier caso, este episodio acaecido ayer en el Valle-Basílica de los Caídos es una muestra más del escaso respeto del Gobierno sanchista por lo que los católicos consideran sagrado, como es un recinto en el que hay personas enterradas -con la delicadeza con que ello debería tratarse- y en el que hay también una iglesia católica, dentro de la cual se encuentra el Santísimo, es decir, Jesucristo en forma del pan eucarístico, lo más sagrado para los católicos.