Las fábulas suelen contener cierta dosis de sabiduría popular. “Tu trabajo es penoso”. Le dijo la cigarra a la hormiga y se tumbó a holgazanear un rato. Esto fue lo que le dijo una heredera de Esopo recién graduá a una periodista apostada en busca de una instantánea. Se hizo viral y molestó a la cigarra en su descanso estival. Como no hubo topless no sabemos si el enfado vino por sacar a la luz un descaro a cargo del erario o por invadir un centímetro de intimidad en un recinto de propiedad pública. Hay que encontrarle la moraleja a tanta insolencia.

La hormiga, por contra, se pregunta con razón si no es más penoso obviar la inundación de casi 100.000 magrebíes en Ceuta y su centenar de fallecidos en el mar mientras unos capitanes se tuestan al sol en La Mareta con la sala llena de invitados privados. ¿No es más penoso experimentar la agresión extranjera contra España más grave en democracia después del golpe de Estado catalán por parte de Marruecos (que además financiamos en ambos casos) y que el Boss esté ausente con la fabulosa familia y corte de agasajados pasándoselo de miedo buceando o recomendando canciones mientras la agonizante Ceuta está en estado de shock? No debe ser muy penoso que se empeñen en repartir entre la península 500 menas cuando Rabat y Bruselas demandan su devolución a Marruecos. Cuántos espías y células de yihadistas habrán entrado ya por Ceuta. 

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Ceuta como Melilla, para ser tan “españolísima” y que “No se toca” en boca de Defensa, da pena. La ola de violaciones contra mujeres y niñas ceutíes -como parte de la guerra híbrida mora- no para sin que nadie ponga remedio, pero sale una fabulista indignadísima por una foto de verano por retratar el exceso de relax. “Vosotros, los fabulistas, sois los cuentistas”. 

¿No es más penoso el cerco judicial a la familia de Esopo (padre, madre, tío, abuelos que sepamos), al partido, al Gobierno y hasta las sospechas en la Internacional Socialista? ¿No es penoso que ninguna crisis en España haya servido para entonar un gramo de mea culpa y señale siempre a terceros? De todas las crisis tal vez sea ésta la más grave por injerencia extranjera mientras la cigarra se echa a soñar. ¿No es penoso que otro fabulista como ZP y su saga de legatarias estén imputados por graves delitos mientras seguimos esperando explicaciones que tanto en uno como en el otro nunca llegan?

Qué dirá la cigarra de esas herencias en joyas sin acreditar. Seguramente otra fábula. Penoso que la pena sea tan sesgada. Lo penoso es para muchos otros que España se haya enemistado con medio mundo aliado pero ennoviado con los mayores enemigos del mundo libre y la democracia, entre ellos, los que declaran la guerra invasora. Penoso e indignante es el descaro de desviar en última instancia la atención para permanecer un día más en La Mareta en verano y en La Moncloa en invierno. 

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La cigarra se vista de Prada, bañador Speedo o con chulapa, aunque arda Troya goza a tutiplén, que como lo pagas tú, ancha es Castilla. Menudo ejemplo. Hay fabulistas encaramados que recitan la moraleja zapateril: “Tener poco y estar dispuesto a dar mucho”. En efecto, dan mucho, pero es grima. 

El summum, los que aprovechan las aguas repletas de cadáveres para intoxicar y cuestionar la monarquía por otra foto, bajo excusas peregrinas que ni la más funesta parábola sostendría. Cuántas vergonzosas fotos se habrán hecho esos mismos fabulistas cortesanos que retratan en negativo sobre color el cinismo. ¿Y no será que recurrir al “modelo plurinacional” sea el elixir a la hecatombe electoral? 

Y la fábula de traca final más estupenda es aquella que financia un Mundial de fútbol en Marruecos pero no tiene medios para atender a sus menas irregulares en Ceuta. Algunos se empeñan en meter Africa en Europa. 

Como cuenta el genuino narrador Esopo de la antigua Grecia, las cigarras -como nuestros fabulistas a sueldo disfrazados- no cantan sino estridulan.