Ha sido la semana del Papa León XIV pero, me van a perdonar, servidor sigo sin saber quién es el Papa. Este Pontífice continúa siendo una incógnita para mí.

Veamos: fin del Jubileo y del Sínodo de la Sinodalidad, Consistorio de cardenales que, además, tendrá réplica en apena seis meses.

Relacionado

Aún más lío: un concepto tras otro, más que relacionados intermezclados: sinodalidad, unidad, misión... Eso sí, León ha puesto un poco de orden en el caos Francisco... pero, por el momento, se trata de aspectos formales.

Vendrá a España, anuncia con altavoz el cardenal-arzobispo de Madrid. Pues no sé yo si Prevost guarda buen recuerdo de don José Cobo

Curioso: el Papa vendrá a España, anuncia con altavoz el cardenal-arzobispo de Madrid... aunque horas después se le adelantaba el ministro Félix Bolaños. Pues no sé yo si Prevost guarda buen recuerdo de don José Cobo. Verán, antes de Papa, Prevost era el hombre del Consistorio de los obispos, encargado de hacer la selección de candidatos a un obispado, de la mano del nuncio en España. Hizo su trabajo y envió a los tres preferidos del episcopado español para ser obispos de Madrid. Pero a Francisco le parecieron todos demasiado conservadores y entonces habló con sus amigos en España, dos castizos madrileños y una monja, cada uno más progre que el anterior... y le señalaron a José Cobo, obispo auxiliar. 

Relacionado

Así que Prevost se quedó un tanto mohíno, como diciendo: Si nos saltamos todos las pasos, ¿para qué estoy yo aquí, en medio?

El Gobierno de la Ocho pasa a ser el Gobierno de todos los cardenales. Un Gobierno mas lógico pero más difícil. En cualquier caso, la figura central de la Iglesia no es el cardenal, es el obispo

Con la convocatoria de consistorios, el gobierno de los ocho cardenales (G-8) tan querido por Francisco, entre los que se contaba, al menos uno que no aspiraba a la Santidad, pasa a ser el gobierno de todo el colegio cardenalicio, en su totalidad manifiesta. Un Gobierno mas lógico pero más difícil y, en cualquier caso, recuerden que la figura central de la Iglesia no es el cardenal, sino el obispo.

Pero yo sigo sin saber quién es León XIV. Conste que puede tratarse de cortedad mía, o a lo mejor, como dicen en Asturias... "ye la viellera, oh".