Lo cuenta como nadie C-FAM: es el debate chino-estadounidense en la ONU; hablamos de dinero, claro. Washington se niega a enviar, a través del Fondo de Población (de Despoblación) de la ONU dinero para financiar el aborto en China... por ejemplo.
La caradura china bate récord: ¡porque en la mayor tiranía del mundo no te permiten tener más de un hijo, dos ya son excepción, es decir, obligan a abortar. Hay excepciones, y habrá ahora más, cuando se han dado cuenta de que no podrán pagar las pensiones.
Pero lo que ya resulta chirriante es oír a los chinos hablar del derecho al aborto y acusar a Estados Unidos de que les niega a las mujeres el ‘derecho al aborto’. Sí, ya saben, ese derecho que consiste en que una madre mate a su propio hijo indefenso en sus propias entrañas. Y lo reclaman los chinos.
Es la blasfemia contra el Espíritu Santo: lo bueno es malo y lo malo es bueno: el aborto no sólo es algo despenalizable: es algo bonísimo. Se lo dicen, mismamente, los chinos.
Sí, Pekín es el campeón mundial del aborto y la pena de muerte pero no podría defender el aborto si el Occidente cristiano no le hubiese proporcionado los argumentos. Por ejemplo, el argumento peregrino y siniestro del derecho al aborto.