El pasado martes 28 de abril, cerca del Cenáculo de la Ciudad Vieja de Jerusalén, un individuo de nacionalidad judía agredió a una monja católica francesa

Este es el momento: 

Según las últimas informaciones, la Policía israelí informó de que el autor de la agresión (36 años) fue detenido y acusado de un delito de "agresión racista".

No obstante, este suceso viene a reforzar la alarma ante el auge del sionismo anticristiano, que tuvo como muestra reciente el destrozo de una cruz por parte de un soldado israelí. 

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El Gobierno español emitió un comunicado en el que condenaba esta agresión: "España expresa su solidaridad con la víctima, y sus deseos de una pronta recuperación. El responsable debe rendir cuentas ante la justicia. Israel debe garantizar la libertad de culto, respetar el statu quo en Jerusalén y adoptar medidas para impedir este tipo de actos violentos". 

En este sentido también llama la atención el cinismo de Pedro Sánchez, al que la persecución a los cristianos en el mundo le importa más bien poco...