Mensaje del Papa León XIV a los jóvenes participantes en las Conferencias Juveniles de Verano de Steubenville. La agencia Zenit recoge esta corta pero enjundiosa alusión al diálogo entre San Francisco de Asís y el hermano León (ya saben, el de "León deja a Dios ser Dios"). Dice el fundador de los franciscanos que la alegría consiste en llevar las adversidades -hambre y frío incluidos- sin quejarse y por Dios. Entonces es cuando consigues la felicidad extrema, lo que no deja de recordar aquel otro principio de que la alegría es un árbol que tiene sus raíces en forma de cruz. 

Ha sido un mensaje a la juventud, completado por otro, dirigido a otro grupo de campamentales, en este caso el de campamento de "Estate Ragazzi". Ahí el Papa ha desarrollado, para menores, su primera, encíclica, Magnifica Humanitas, donde anima a los menores a alejarse de las pantallas, mientras asegura que el GPS le confundió en cierta ocasión, algo que, sin duda, habrá no sólo sorprendido, sino también asombrado, a los chavales. 

Ya hablamos en Hispanidad de Magnifica Humanitas. En un documento denso pero, traducido para jóvenes, el alma de las dos alocuciones de las que hablamos es éste: el Papa León XIV le ha declarado la guerra a las pantallas que destruyen la comunicación -y la concentración- de los menores mientras se convierten en referencia moral. Este es el peligro de fondo: dejar que la máquina dicte nuestra conducta ante el bien, la verdad y la belleza. El peligro no es baladí.

De entrada, retrasemos el acceso a las pantallas de los niños. De salida, para los adultos, no quejarse, por favor... que nos hemos convertido en un sociedad de quejicas blanditos y escasamente felices.