El Día Internacional de la Mujer, se celebra el día 8 de marzo y está reconocido por las Naciones Unidas. "Se trata de una reivindicación de los derechos de las mujeres. De todas las mujeres. El objetivo es sensibilizar a la sociedad y potenciar la igualdad real de género. Así, se reclama la reducción de las desigualdades de género", aseguran desde el Ministerio de Igualdad.
Pero la duda surge sola, ¿de todas las mujeres? ¿seguro? ¿y para lograr la igualdad real de género? Si fuera así, ¿quién reivindica en este 8M a la mujer madre?
Para entendernos, la mujer más discriminada, por ejemplo, en el trabajo, es la mujer que decide ser madre. Pero conforme se acerca el 8M hemos escuchado reivindicar, por ejemplo, el aborto, pero no el salario maternal.
En la actualidad, el permiso de maternidad y paternidad es de 18 semanas, seis de las cuales deben disfrutarse inmediatamente después del parto, el resto del tiempo puede disponerse en periodos sucesivos antes de que el bebé cumpla un año, durante esos periodos, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) corre con el abono de la nómina del trabajador.
Además de este gasto, el Gobierno corre con otro, la prestación por crianza, de 100 euros al mes por hijo y hasta los tres años (parece que los niños a partir de esa edad dejan de comer). Por lo que podemos concluir que una mujer que decide ser madre recibe del Gobierno de España el abono de su nómina durante 18 semanas y 100 euros al mes durante tres años.
Podemos simplificarlo con dos palabras: rácano y mezquino. Y ojo, esta tacaquería se ha dado y consolidado en Gobiernos de izquierdas y de derechas. El Gobierno de José María Aznar en 2003 fue el que puso en marcha la prestación por crianza, que consistía en 100 euros al mes por hijo durante tres años para madres trabajadores, luego llegó Mariano Rajoy y lo extendió a las familias monoparentales con dos hijos, medida muy criticada por el PSOE de Pedro Sánchez de 2015. Para los socialistas era una "desigualdad" porque la 'generosa' ayuda no tenía en cuenta el "nivel de renta", como si tener hijos fuera una cosa de pobres o ricos. Después llegó el propio Sánchez y en 2023, con gran generosidad, amplió la prestación a todas las madres, trabajadoras o no. Más tarde, este 2026, se amplió el permiso de 16 a 18 semanas y se volvió a prometer la creación del salario maternal... que sigue sin llegar.
Es decir, en 23 años, en un país que no sabe cómo pagar sus pensiones, en el que nacen menos de 300.000 niños al año, en el que hay más fallecimientos que nacimientos y el cual es líder de paro del mundo mundial, se ofrecen 100 euros al mes durante tres años, eso sí, en promoción del aborto y en regularización de inmigrantes, el gasto no tiene límite.
En el Día Internacional de la Mujer podría esperarse que los sindicalistas Unai Sordo o Pepe Álvarez reivindicaran esta tragedia, pero claro, como mucho hablaran de la brecha salarial o del techo de cristal, porque a feministas no les gana nadie, lo mismo se espera de las ministras del Gobierno más progresista de la historia. Pero la realidad es que es la maternidad lo que discrimina a la mujer en la empresa, que no su capacidad, lo que hay que hacer es compensar esa discriminación femenina en el mercado laboral con un salario maternal.
El salario maternal sí que es de justicia, para compensar la discriminación laboral que para la mujer supone la maternidad y porque, además, lo más importante para la sociedad, mucho más importante de lo que pueda aportar el varón, es un hijo. Y eso hay que compensarlo. No, no hay que compensarlo igual para el varón dado que, por mucho que concilie, jamás un varón podrá hacer por la natalidad lo que hace una mujer.
¿El problema? Ya lo confirmó el ministro Bustinduy a Hispanidad, han hecho los cálculos: un salario maternal en esas condiciones saldría en España por 12.000 millones de euros, es decir, sería muy caro. Aunque claro, es menos que un sólo pago de las 14 mensualidades que nos cuestan las pensiones contributivas. Es una cuestión de prioridad.