El pasado 3 de enero, tropas estadounidenses capturaron al dictador venezolano Nicolás Maduro. Desde entonces, la Administración estadounidense se ha conformado con que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, gestione el país bajo su supervisión, con un horizonte electoral en 2027. 

En Venezuela, se está produciendo en este momento una negociación entre el Gobierno venezolano (chavismo) -representado principalmente por la presidenta, Delcy Rodríguez, y su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la actual Asamblea Nacional y jefe negociador- y un sector de la oposición, encabezado por la Asamblea Nacional elegida en 2015, año en que la oposición obtuvo la mayoría y por eso países occidentales (como EEUU) la consideran como la última institución legítima para negociar (porque esos comicios se les ve como democráticos). Es decir, que la Asamblea Nacional 2015 es reconocida por la Administración de Donald Trump como el último poder democráticamente electo en Venezuela. La representante de la oposición en estas negociaciones es Dinorah Figuera, que fue presidenta de la Asamblea de 2015.

Las negociaciones tienen el objetivo de iniciar "el proceso que marcará la ruta hacia la democracia y la reinstitucionalización de Venezuela".  

Relacionado

En ese contexto, el miércoles 12, estas negociaciones fructificaron en un acuerdo para la renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, que ha sido una institución controlada por el chavismo. Y también se acordó trabajar por la recuperación del oro venezolano (31 toneladas de oro, equivalentes a unos 1.950 millones de dólares) depositado en el Banco de Inglaterra, que había sido “congelado” por las sanciones británicas contra el régimen chavista. 

En estas negociaciones no participan los opositores en el exilio, Edmundo González y María Corina Machado, quienes emitieron un comunicado conjunto en el que anunciaron que no participarán en esos diálogos y añadieron que su posición estará determinada por “logros concretos y verificables”. 

Machado ha rechazado sumarse al diálogo porque cree que no se dan garantías suficientes y que las condiciones actuales no permiten una negociación legítima. Sin embargo, ella sigue siendo la líder opositora y así la percibe la población, pues su imagen positiva  aumentó 19 puntos porcentuales en un mes, al pasar de 53% en junio a 72% en julio de 2026, según la última encuesta de AtlasIntel