Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y expresidenta de ONU Mujeres, un nuevo aquelarre feminista pagado por la España de Zapatero, aspira ahora a ser la secretaria general de Naciones Unidas. De hecho, es el candidato mejor situado para sustituir a Antonio Guterres como secretario general de la ONU. El proverbio que acude a la mente es aquello de salir del fuego para caer en las brasas.

Bachelet no es de izquierdas, es sólo feminista y entusiasta de la viscosa ideología de género. 

Encima, su apariencia no es la de Ione Belarra o Irene Montero, con ese aire majadero que ambas cuidan con mimo. 

No, Bachelet es tan feminista como las chicas de Podemos, es decir, tan abortera, o sea, tan homicida, como ellas, pero tiene más experiencia de gobierno que ellas y a la hora de aplicar un presupuesto no se vuelve loca... como ellas.

Sólo diré esto: Naciones Unidas es la garantía global de los derechos del hombre. El primero de los derechos humanos, en el que se basan todos, absolutamente todos los demás, es el derecho a la vida de las personas y resulta que la persona comienza con la concepción y termina con su muerte.

Por tanto, situar a una apóstol del infanticidio como secretario general de la ONU no sólo supone un error, es contrariar los principios mismos de Naciones Unidas. 

Sí, y sé que llevamos tiempos contrariándolos pero, hombre, a lo mejor habría que colocar a otro en la 'cúspide'. Alguno que, al menos no chirríe tanto como Michelle Bachelet. 

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