En el contexto de la guerra entre la coalición formada por EEUU e Israel contra el régimen islamista chií iraní de los ayatolás, iniciada el pasado 28 de febrero, Irán se dedica a bombardear todo lo que puede y a todos los países que puede. Por ejemplo, a Israel. 

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Pue bien: el régimen de los ayatolás ha traspasado todos sus límites -nunca había bombardeado Jerusalén- al lanzar un misil sobre la Ciudad Vieja de Jerusalén, cuyos fragmentos llegaron a caer cerca de varios de los lugares más sagrados de la ciudad, entre ellos la Basílica del Santo Sepulcro, crucial para los cristianos porque allí se sitúa lo que da nombre a la basílica. 

Según ha informado la administración israelí, "el ataque a los lugares más sagrados de las tres religiones demuestra una vez más la naturaleza oscura y asesina del régimen de los ayatolás impuesto al pueblo iraní. Semejante transgresión no solo es bárbara, sino fundamentalmente sin precedentes: representa una violación de los valores compartidos por todos los pueblos civilizados y debe ser condenada enérgicamente".

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Oren Marmorstein, señaló en rueda de prensa: “Estamos aquí junto a la Iglesia del Santo Sepulcro. Un misil del régimen iraní, un misil balístico procedente de Irán, impactó en este lugar”. “También hubo impactos dirigidos contra zonas de la Ciudad Vieja, en partes del barrio judío y cerca del Monte del Templo. Básicamente, toda la Ciudad Vieja está en peligro debido a estos misiles balísticos disparados por Irán contra la población civil y, ahora, contra los lugares sagrados de Jerusalén”.

Marmorstein añadió: “Están atacando a musulmanes, están atacando a cristianos y están atacando a judíos”. “Imaginen lo que habría pasado si ese misil balístico que cayó a pocos metros hubiera impactado directamente en este lugar santo. Sería una pesadilla”, según recoge Aciprensa

Pero es que, además, muy cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén se encuentra la explanada de las mezquitas, que alberga la Mezquita Al-Aqsa (la tercera más sagrada del islam) y el santuario islámico de la Cúpula de la Roca.