Los que odian a Cristo y a su Iglesia no descansan. Ojalá sí descansen en paz, en el Cielo, se entiende, cuando dejen este mundo, pero de momento, mientras viven, no paran. Así, nuestra crónica semanal de Hispanoamérica nos lleva este sábado hasta Colombia, donde un juez de Bogotá condenó al presidente recién electo, Abelardo de la Espriella, por invocar a Dios durante su toma de posesión, el pasado 7 de agosto. Según el magistrado, vulneró “la neutralidad religiosa del Estado”.
La denuncia fue presentada por un ciudadano llamado Omar Alberto Franco Becerra, según Aciprensa. Al parecer, no le gustó que De la Espriella diera gracias a Dios y tomara posesión en una ceremonia en la que había una imagen de la Virgen de Fátima.
La sentencia obliga al presidente a disculparse públicamente el martes 30 de septiembre, a las 19:00 horas, en una alocución en radio y televisión. Además, tendrá que comprometerse a no incurrir “en conductas que lleven aparejado su inclinación a la Iglesia católica o a cualquier otro credo particular”. ¿Le permitirá ir a misa los domingos? Recuerden que el presidente se acordó de Dios tras el terremoto que sufrió el país, ¿tendrá otra condena por ello?
Todavía hay más: durante el mes de septiembre, De la Espriella tendrá que emitir “una directiva presidencial en la que ordene a los servidores públicos que deben respetar y hacer respetar la neutralidad religiosa del Estado en todos los actos que en ejercicio de sus funciones ejecuten”.
Además del presidente, el juez también condenó al presidente del Congreso, Honorio Miguel Henríquez Pinero, que tendrá que disculparse en una sesión plenaria, la última semana de septiembre. Su delito, como el De la Espriella, fue invocar a Dios. Increíble.