Hay una respuesta muy clara a la intención de Donald Trump de anexionarse Groenlandia, "por las buenas o por las malas". De entrada, forzar que deba ser por las malas. Aumentar el número de tropas, realmente ridículas, que se han enviado a la Isla del Ártico y advertir a Washington que esas tropas están allí para evitar por la fuerza una invasión norteamericana. 

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Respecto a la segunda amenaza, la de los aranceles, lo de siempre: si tú me impones el 25% yo te impongo el 30%.

Ahora bien, en este segundo capítulo propongo que la Unión Europea decida prohibir Google en Europa. Eso puede hacerlo, ya lo hicieron los chinos, y golpearía a Trump en su punto más fuerte, en el arma más letal de los norteamericanos: su monopolio tecnológico, sobre todo el del buscador Google, que es monopolio tecnológico y de comunicación.

Y ya de paso, conseguiría salvar a la prensa europea y norteamericana -sí, sangro por la herida- de su secuestrador: el monopolio norteamericano Google. 

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Sería la oportunidad de lanzar en Europa -450 millones de potenciales clientes- un buscador que le hiciera la competencia al tirano tecnológico gringo que aprovecha dicho monopolio para relanzar el tenebroso pensamiento único global.

De nuevo, Sánchez avergüenza a los españoles, pues aún no ha enviado soldados. Asegura que la invasión de Groenlandia por EEUU haría feliz a Putin y acabaría con la OTAN: lo primero es mentira, lo segundo es, otra vez, solemnizar lo obvio

Pero volvamos a Groenlandia. ¿Lo está haciendo bien Europa? No, lo esta haciendo fatal. Primero, que Groenlandia mantenga su estatus, sin ceder al chantaje. Y entonces sí, negocien Estados Unidos y Europa y militaricen una barrera de Occidente ante Rusia y China... porque, una vez más, en la cuestión de fondo, Trump sí que tiene razón. Pero es que Europa debe empezar a defenderse por sí sola.

Por parte española: de nuevo, Sánchez avergüenza a los españoles, pues aún no ha enviado soldados. Asegura que la invasión de Groenlandia por EEUU haría feliz a Putin y acabaría con la OTAN: lo primero es mentira, lo segundo es, otra vez, solemnizar lo obvio.

Que el ejército norteamericano tome Groenlandia no sería del agrado de Putin, porque por el Báltico Rusia está vigilada y ahora, por el pasillo entre Groenlandia e Islandia, lo estaría también. 

En cuanto a lo de que la OTAN desaparecería si Estados Unidos invade Groenlandia, supone otra exaltación de la tautología, a la que el presidente del Gobierno es tan adicto. Sólo faltaba que ante una alianza militar donde un aliado dispara contra otro aliado, no pasara nada.