Durante toda la presidencia de Joe Biden y la vicepresidencia de Kamala Harris, contamos en Hispanidad, las medidas liberticidas adoptadas por los demócratas tanto a nivel federal como estatal en relación con la pandemia del Covid-19 que se tradujeron en los mandatos de vacunación obligatoria. Unos mandatos que aplicaron no sólo para empleados públicos y militares, sino también en el ámbito privado, y que supusieron que miles de personas perdieran sus puestos de trabajo por negarse a acatar tales medidas contrarias a la libertad.
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Si bien dichas medidas se toparon con una fuerte contestación social y de la oposición republicana, y sufrieron duros reveses judiciales, llegando el Tribunal Supremo de Estados Unidos a bloquear el mandato de vacunación obligatoria adoptada por el presidente Biden, cuando Donald Trump llegó a la Casa Blanca, firmó una orden ejecutiva para reintegrar a los miembros del Ejército de Estados Unidos expulsados del servicio por negarse a recibir la vacuna del Covid-19.
Ahora el republicano continúa con sus promesas electorales y ha anunciado que el Pentágono ha eliminado el requisito de vacunación contra la gripe para militares.
🇺🇸 | El Pentágono elimina las vacunas obligatorias contra la gripe para las tropas estadounidenses por ‘autonomía médica’ y ‘libertad religiosa’. pic.twitter.com/7WM4det9AC
— Visegrád24 (ES) (@visegrad24es) April 22, 2026
Lo ha anunciado el Departamento de Guerra de Estados Unidos, y quedará eliminado para todos los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses, pasando la vacuna contra la gripe a ser voluntaria para todos los militares, tanto en servicio activo como en la reserva, y para el personal civil del departamento.
"Con efecto inmediato, la vacuna anual contra la gripe es voluntaria para todos los miembros del servicio de los componentes activo y de reserva, y para el personal civil del departamento de Guerra", recoge un memorando firmado por el secretario estadounidense de Defensa, Pete Hegseth.
Según la Casa Blanca, el mandato de obligatoriedad "carece de racionalidad": "Estamos aprovechando este momento para descartar cualquier mandato absurdo y excesivo que solo debilita nuestras capacidades de combate", declaró Hegseth.
Además, animó a los militares estadounidenses a decidir libremente si quieren o no vacunarse: "Nuestra nueva política es sencilla: si usted, un guerrero estadounidense, considera que la vacuna contra la gripe redunda en su propio beneficio, entonces tiene la libertad de ponérsela. Debería hacerlo, pero no lo obligaremos; porque su cuerpo, su fe y sus convicciones -así como su salud- no son negociables. Es sentido común". El objetivo es "devolver la libertad y la fortaleza" al ejército.