Hace unos cuatro años, saltó a la luz el caso de la espía china Christine Fang, quien, haciéndose pasar por una estudiante de intercambio en California, comenzó una relación íntima con el congresista demócrata por California (desde hace más de 15 años) y candidato en las primarias presidenciales demócratas de 2020, Eric Swalwell, miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Como consecuencia de este lamentable episodio, el entonces líder de los republicanos en el Congreso, Kevin McCarthy, exigió la renuncia de Swalwell. Siguiendo la clásica estrategia de impunidad progresista, Swalwell guardó silencio sobre estas graves acusaciones y, por supuesto, no dimitió. 

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Pero ahora el silencio no ha sido suficiente para tapar los escándalos de Swalwell. Hasta cinco mujeres le han acusado de drogarlas y violarlas, lo que ha hecho que el congresista tenga que dimitir. La última Lonna Drewes, una mujer estadounidense, exmodelo y dueña de una empresa de sofware en el mundo de la moda: "Él me violó y me estranguló. Y mientras me estrangulaba, perdí el conocimiento. Y pensé que había muerto".

Las acusaciones salieron a la luz el viernes pasado cuando al menos cuatro mujeres lo denunciaron por violación y otros tipos de conducta sexual inapropiada, incluyendo el envío de mensajes explícitos o fotos desnudo.

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La cuestión, y sobre todo, la renuncia de Swalwell no es baladí. Hablamos de 15 años en primera línea, uno de los pesos pesados del partido y referente demócrata. Además, Swalwell estaba en plena campaña a Gobernador por California para sustituir al ultra progre Gavin Newsom: "Estoy suspendiendo mi campaña para gobernador", anunciaba Swalwell en sus redes sociales. Y es que los planes de el sector progre, pero de cara a la galería no radical, del partido demócrata pasaban porque Newson, que no puede volver a presentarse a Gobernador al cumplir los tres mandatos, pasara a las primarias del partido, dejando en su lugar a Swalwell. Newsom se enfrentaría entonces al igualmente progre pero identificada como radical, es decir, a Alexandria Ocasio-Cortez, apoyada por el alcalde musulmán y comunista de Nueva York, Mamdani, y Bernie Sanders. 

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Que por cierto, Mamdani mañana intervendrá en la cumbre izquierdista de Sánchez.