En Cuba, la situación es desesperada tras el embargo petrolero al que EEUU está sometiendo a la isla para forzar al régimen a llegar a un acuerdo.
Una de las consecuencias de ese embargo es la creciente intensidad de los apagones que los cubanos están teniendo que sufrir. De hecho, los apagones afectan al 64% de la isla.
En ese contexto, el dictador cubano Miguel Díaz Canel reaccionó así al ataque de EEUU e Israel contra Irán: “La comunidad internacional debe actuar de inmediato para detener esta agresión y una escalada”.
Y lo dice cuando la semana pasada, el presidente de EEUU Donald Trump se refirió a la situación en la isla en estos términos: «Quizás tengamos una toma amistosa de Cuba. Podríamos muy bien terminar teniendo una toma amistosa de Cuba». «Después de muchos, muchos años, hemos tenido muchos años de lidiar con Cuba, vengo escuchando hablar de Cuba desde que era pequeño. Están en grandes problemas».
Aunque, eso sí, Trump añadió: «El Gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en grandes problemas, no tienen dinero, no tienen nada, pero están hablando con nosotros ahora».
El inquilino de la Casa Blanca no ha detallado más en qué consiste ese acuerdo. Pero analistas apuntan a la exigencia de Trump de cambios políticos o de régimen, una disminución de la influencia militar cubana en la región, etc.
En cuanto a la libertad religiosa en Cuba, la ONG evangélica Puertas Abiertas relata, en su última 'Lista Mundial de la Persecución 2026' que "los cristianos en Cuba deben alinearse con la agenda comunista del país, y no hacerlo puede acarrearles presión y persecución". "La disidencia es sistemáticamente reprimida en Cuba, algo que los cristianos saben muy bien. Quienes se pronuncian en contra del régimen, incluidos los líderes religiosos y los activistas cristianos, corren el riesgo de ser detenidos, sufrir campañas de desprestigio, acoso, restricciones de movimiento, violencia física y encarcelamiento".
Por su parte, el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) dice sobre Cuba que "en un intento por preservar un sistema socialista bajo el liderazgo de un único partido marxista-leninista en medio de las severas crisis económicas y sociales a las que se enfrenta Cuba, el régimen comunista ha endurecido sus leyes. Reformas legislativas recientes generan el temor de que la situación de la libertad religiosa no mejore en un futuro cercano". Y concluye: "El horizonte de la Libertad religiosa en Cuba es desalentador. No cabe destacar ninguna mejora de importancia durante el período analizado".