El jueves Pedro Sánchez sostuvo que en España no sólo no sobraba nadie, sino que, además, faltaban muchos, en su gloriosa intervención en el 'Spain Investors Day'. Se trataba de mantenerse en el ámbito de que la inmigración, sea legal o ilegal, es buena, y que exige negar una percepción cada vez más popular: que la inmigración ilegal dispara la delincuencia, en particular los delitos sexuales y la falta de respeto creciente hacia la mujer. 

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Por eso, Núñez Feijóo, el mismo que apoyó la regularización sin ayua para la integración de 500.000 ilegales, se ha apresurado hoy a alejarse del PSOE y aproximarse a Vox, que tiene el monopolio de la lucha contra la inmigración ilegal con el siguiente tuit: "En España sobra quien viene a alterar nuestra convivencia, saltarse nuestras leyes o aprovecharse del esfuerzo del resto de ciudadanos".

 

 

El PP, en su línea: "Estos son mis principios... pero si no le gustan tengo otros". 

Al parecer, luchar contra la inmigración ilegal ya no es ultra.

Santiago Abascal recuerda que los ilegales no vienen a pagar las pensiones porque necesitan ayudas públicas y, además, recuerda que si no pueden vivir en su país lo que hay que hacer es ayudarles a que sí puedan vivir en su país y, a no emigrar. Abascal insiste en dar la bienvenida a quien ha llegado a España con buenas intenciones, no a los ilegales.