La pasada semana ya quedó completamente claro que el Congreso no confía en el Gobierno para salir de la crisis de vivienda por la que atraviesa a España. Incluso los socios de la Moción de Censura le dieron la espalda a Sánchez y votaron a favor de la tramitación de una Ley de Vivienda del PP, un día después de la presentación del Plan Estatal de Vivienda del Gobierno.
Y esta semana, han dado la puntilla. Junts per Catalunya avanzó hace unos días que votaría en contra de la prórroga de los alquileres. Sin el apoyo de los de Carles Puigdemont, el Gobierno no cuenta con los votos necesarios, ya saben aquello de 'por siete votos, tienes el culo roto'. Al 'no' de Junts se han sumado PP y Vox. Por su parte, el PNV, anunciaba esta misma mañana que se abstendría. Ha sido su portavoz parlamentaria, Maribel Vaquero, quien, en rueda de prensa, ha anunciado la posición de su grupo, la abstención, motivada por razones "formales y de fondo".
No se puede culpar a los del 'No', a la vista de los datos, las políticas de protección de okupas, promoción del alquiler, topes de precios, intervencionismo y prórrogas, se ven que no dan sus frutos. Por ejeplo, hay 141 interesados por cada piso que sale en alquiler.
Otro ejemplo de fracaso lo vemos en que siete de cada diez personas menores de 34 años tiene que vivir con sus padres porque no pueden accerder ni a comprar ni a alquilar.
Ante la caída, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha hecho un llamamiento a la ciudadanía a la “movilización social” y ha asegurado que el Gobierno estudiará “todas las medidas posibles” para seguir defendiendo a los inquilinos: “no hay batalla cuando se tiene sentido común y razón que no consiga avanzar”.