Dos consideraciones previas: entre los palestinos hay cristianos, sí, pero los judíos fueron nuestros hermanos mayores en la fe, el pueblo elegido. Segundo: Netanyahu no es cristiano, pero sobrevive gracias a los Estados Unidos, que sí son cristianos.

Además, en principio, a quien deberíamos apoyar los cristianos es a los judíos occidentales no a los palestinos orientales. ¿Por qué el PP no apoya a los judíos sin ambages? Porque cada día tiene menos de cristiano.

Hechas estas consideraciones, la noticia es muy sencilla: tras cargarse, el propio Gobierno español, la Vuelta ciclista a España (no me dirán que los españoles no somos originales) Pedro Sánchez ha decidido que la única forma que tiene de cambiar la tendencia de las encuestas (a todas menos a la encuesta del CIS, esa está bien donde está) consiste en convertirse en el portavoz del grupo terrorista Hamas en Europa. El mismo Pedro ha dicho, ayer lunes, que España se ha convertido en el ejemplo a seguir por Europa. Y es muy cierto, un ejemplo para el suicidio de la Europa cristiana, que es lo que estamos viviendo, una Europa que no duda en apoyar a su principal enemigo, que a día de hoy es el fundamentalismo islámico.

Y su grupo de paniaguados, todos aquellos cuyo salario depende de que Sánchez continúe en Moncloa, ministros, diputados y senadores, le aplaudieron ayer a rabiar cuando, alejado de todos sus aliados occidentales, jaleaba a los palestinos... entendiendo por Palestina, no a la Cisjordania de Mahmud Abbas, que llaman "perros", sino a los asesinos, secuestradores y violadores de Hamas.

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En lugar de quedarse donde se han quedado sus pares en Alemania, Reino Unido o Francia, que piden al sionista Netanyahu que, por muy cargado que esté de razón, que lo está, no puede masacrar a mujeres y niños (y esto aunque los sinvergüenzas de Hamas se escondan detrás de sus hijos), Sánchez persiste en asegurar que lo bueno es malo y lo malo es bueno... y se queda tan ancho. En Moncloa lo tienen claro: las elecciones españoles hay que ganarlas con el mito palestino, aunque eso suponga apoyar a un grupo terrorista como Hamas. Y a todos aquellos cuyo sueldo depende de que Sánchez continúe en Moncloa, aplauden con ganas, de la misma manera que aplauden, por vía interpuesta, el separatismo catalán o a los proetarras de Bildu y del PNV (sí, también el PNV, con su actitud, está bendiciendo el terrorismo etarra).

En Moncloa lo tienen claro: la elecciones españoles hay que ganarlas con el mito palestino por bandera, aunque eso suponga apoyar a un grupo terrorista como Hamas... porque es el único mito que les queda.

Pero lo que no podemos es renunciar al axioma que late detrás de todo esto: el mito de los dos Estados, en primer lugar porque con la decisión de los dos Estados, palestino e israelí, se inició el drama, en 1948.

Pero los que no aceptaron la teoría de los dos Estados, que ahora nos cuenta Albares como si fuera una sugerencia suya, probablemente la solución definitiva al problema, no fueron los judíos, que lo hicieron de muy buena gana, sino precisamente los palestinos quienes, apoyados hasta por cinco ejércitos árabes se lanzaron a aniquilar a los judíos e iniciaron una guerra tras otra, siempre la iniciaron ellos, mientras los judíos se defendían en guerra abierta, no en actos terroristas.

Y ahora, los palestinos de Mahmud Abbás aceptan la doctrina de los dos Estados, pero Hamas no la acepta y sólo pretende, igualito que Hitler, la aniquilación del pueblo judío.

Hay que parar a Netanyahu, que es bastante bestia.. sin olvidar que la razón la tiene Netanyahu.

Supongo que Pedro Sánchez sabe esto, pero lo único que le preocupa es mantenerse en Moncloa, así que ha decidido no aceptarlo y ha montado el numerito de la Vuelta Ciclista. Mire usted si la Vuelta apoyaba al sionismo, haber prohibido la vuelta, Lo que no puede hacer un presidente del Gobierno de España es bloquear la vuelta ciclista a España y aplaudir a los gamberros.

Simplemente, Sánchez, no sabía cómo ganar las elecciones sino con un gran conmoción nacional: por eso se presenta como el adalid del gran embusta de los dos estados.

Lo de los dos Estados es un mito. Sánchez lo llamaría bulo. No son dos Estados, son tres religiones. Si me fuerzan, tres naciones: judíos, musulmanes y cristianos. De estos últimos nadie se acuerda.... pero en Jerusalén ocurrió todo.