A raíz de la imputación del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero por parte de la Audiencia Nacional --que le imputa los presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias, blanqueo de capitales y otros conectados (como la falsedad documental o la utilización de sociedades instrumentales para ocultar fondos) cometidos por medio de una red liderada por él--, el Gobierno ha optado por defenderle en lugar de dejarle tirado (como sí hizo, por ejemplo, con el exnúmero 2 de Sánchez, José Luis Ábalos). 

Así, pro ejemplo, el actual presidente del Gobierno Pedro Sánchez recordó, en la sesión de control al Gobierno del miércoles, “su papel en la retirada de España de una guerra ilegal y el fin de ETA”. 

Por su parte, el ministro del Interior Fernando Grande Marlaska señaló: “Zapatero puso fin al terrorismo de ETA”.

Pus bien: escuchen a María San Gil, amiga del asesinado por ETA Gregorio Ordóñez (estaba a su lado cuando el etarra Valentín Lasarte le descerrajó un tiro en la nuca), desmontando esa versión idílica de Zapatero como el supuesto "hombre de paz" que acabó con la violencia de ETA. Porque la suya, la de María San Gil, es la versión auténtica de lo que ocurrió:

Y el legado de Zapatero sigue vivo en la persona de Pedro Sánchez que pactó con EH Bildu -coalición en la que se integran los herederos de Batasuna, brazo político de ETA y que nunca ha condenado los asesinatos de la banda terrorista- para beneficiarse mutuamente: Sánchez, para ser investido presidente con los votos de EH Bildu; y el partido heredero de Batasuna, para sacar poco a poco a todos sus etarras de la cárcel. Pacto al que Sánchez llegó después de haber asegurado a los españoles: "Con Bildu no vamos a pactar". No cabe mayor traición a los españoles. 

 

El último ejemplo de esa traición a las víctimas y a los españoles se produjo ayer, cuando el Gobierno vasco, compuesto por PNV y PSOE, volvió a aplicar el régimen penitenciario de semilibertad (el tercer grado) a otros dos etarras, utilizando torticeramente el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario: al exjefe del aparato militar de ETA Juan Antonio Olarra Guridi y al miembro de la organización terrorista Xabier Zabalo Beitia, quien fue condenado a 208 años de prisión por un atentado con coche-bomba en un hotel de Salou (Tarragona), el 18 de agosto de 2001, que hirió a una veintena de personas… 

Lo ha denunciado Covite:

Y recordemos: la consejera de Justicia que se está encargando de traicionar a las víctimas del terrorismo es María Jesús San José López, del PSOE-PSE. 

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