Hace unas semanas les hablamos del nuevo conejo con el que Sánchez trata de distraer al personal del desastre diario que provoca y expande La Moncloa por el conjunto de las Españas: prohibir las redes sociales a menores de 16 años.
Frente al modelo inquisidor de Sánchez, llega la Comunidad de Madrid y apoya el primer proyecto científicio que estudia y muestra los efectos de las redes sociales en menores: inseguridad cuando se quedan sin acceso a internet, necesidad de estar conectados, ansiedad si no hay respuesta inmediata... las conclusiones son devastadoras, pero la propuesta de solución, muy diferente.
YouTube, TikTok e Instagram, influyen directamente en la inseguridad y los niveles de ansiedad detectados entre los adolescentes participantes, tras encuestar a casi 700 alumnos del Colegio Gredos San Diego de Moratalaz.
TikTok aparece como la plataforma dominante, seguida de Instagram (26,48%) y YouTube (25%). Las chicas muestran mayor presencia en TikTok, mientras los chicos prefieren YouTube e Instagram: "La mayoría del alumnado utiliza redes entre 1-2 horas diarias. TikTok e Instagram concentran mayor proporción de tiempos prolongados debido a su diseño algorítmico de scroll infinito y refuerzo continuo".
📲 La Comunidad de Madrid lidera el primer ensayo científico en España sobre redes sociales y menores: impacto directo sobre su inseguridad y ansiedad.
— Comunidad de Madrid (@ComunidadMadrid) February 9, 2026
👉 Los consejeros @EVicianaDuro y @adavimu presentaron los resultados en #Moratalaz.
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El estudio muestra que un 98,5% de los encuestados siente la necesidad funcional y emocional de permanecer conectado. La ansiedad es uno de los principales problemas, a partir de los 14 años va creciendo cuando no obtienen respuesta inmediatamente a los mensajes, en las chicas de 17 años, dicen sentirla un 76,5%. En el caso de los chicos, este máximo se sitúa entre los 15 y los 16 años, con un 57%.
Del estudio se desprende que las edades más vulnerables van de los 14 a los 16. También se observa que el 60% de los adolescentes pierde horas de sueño y que el 20% no confiesa las horas reales de conexión.
Ante estos datos, un apunte importante: la autoestima, la mayor confianza en uno mismo, crece cuanto mejor se gestionan las redes sociales. Así lo explica Manuel Delgado, investigador de la Universidad Pontificia Comillas: "Aquellos estudiantes que declaran tener unos mayores niveles de autoestima también muestran un menor uso intensivo inadecuado de redes sociales. Por tanto, se deduce que el autoestima es un factor de autogestión emocional que sirve como barrera protectora frente al posible uso inadecuado".
Con los datos en la mano, la propuesta de los expertos y del Gobierno Regional es enseñar y dar las herramientas necesarias para un uso adecuado de las redes sociales. El objetivo, según señala el psiquiatra de la infancia y adolescencia Ignacio Civeira, es el de "protegerles, pero también acompañares en el uso adecuado", ya que prohibir no es una medida "eficaz". A su juicio hay que "capacitar a los menores", de tal manera que las redes sociales no sean "una necesidad, sino un complemento", "Si prohibimos, nos quedaríamos en un control externo. Lo importante es que cada uno asuma sus responsabilidades, padres, profesores... deben proteger y acompañar para que se haga ese uso adecuado".
Ante la propuesta de prohibir y controlar las redes, nosotros buscamos proteger, prevenir e informar.
— Ana Davila (@adavimu) February 9, 2026
Presentamos el primer estudio científico en España sobre redes y menores, para ayudarles a convivir con la tecnología cuidando su salud mental y sus relaciones.… pic.twitter.com/ZRv8NvICjL
Por su parte, la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, ha hecho hincapié en la repercusión sobre el sueño, la autoestima y las relaciones personales de los adolescentes, a la vez que ha abogado por la formación de padres y educadores a través del Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas (SAAT): "La tecnología está aquí como un apoyo para aprender y para poder participar en la sociedad, pero no es algo que haya que limitar, lo que hay que hacer es un uso adecuado" para interactuar con estas herramientas que "han venido para quedarse".