Revuelo absoluto por decir que "el emperador va desnudo", para entendernos, porque en un alarde de gallardía, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, aseguró que el absentismo es un cáncer y que habría que tomar medidas. Insistimos, el gallego solo dijo una verdad como un templo, una realidad denunciada por muchos y con datos que demuestran que es así.

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Y es que en un país como España, con horas de sol y una alta calidad de vida, es imposible que enfermemos más que otros socios europeos. La verdad, y hay que aceptarla, es que nos hemos vuelto blandos y vagos. Ojo, quizás incluso con razón, porque también se entiende que si los mensajes que se reciben desde el Gobierno son: trabaja menos para ser más feliz, con la sanidad hecha unos zorros y con unos salarios que no crecen porque las subidas van para impuestos... pues efectivamente puede ser que Juan Español tenga motivos para no querer trabajar, sobre todo, si el ejemplo político de enriquecimiento pasa por la corrupción y la malversación. 

Dicho esto, se han tirado al cuello de Feijóo: desde el "le inhabilitan para gobernar España" de Yoli a la idignación de Mónica García porque ha interpretado el mensaje como si el gallego acusara de defraudar a los médicos. Las barbaridades se han escuchado en todos los grupos políticos. La única valiente en defender al popular ha sido, cómo no, Isabel Díaz Ayuso, que ha asegurado que su presidente  tiene "más razón que un santo" con las bajas y que contratar en España es "sospechoso". Además, ha cargado contra "gobernantes pijoteros" que se "indignan" en nombre de los trabajadores y luego "legislan contra ellos".

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"Cuando uno está pegado a la realidad y habla con las empresas, cuando habla con los autónomos, sabe lo que está pasando con el problema de las bajas. Evidentemente, el presidente Feijóo no habla de una persona que está enferma. No se refiere a una mujer embarazada si encima tiene alguna complicación o está en los últimos meses de su embarazo. No estamos hablando de una persona que tiene un cáncer, que tiene una enfermedad sobrevenida, que tiene cualquier problema", ha reivindicado la presidenta madrileña. Asimismo y para zanjar el argumento perfecto, Ayuso ha recordado que los principales perjudicados son los propios compañeros del trabajador vago redomado: "Además, es injusto con sus propios compañeros, porque cuando una persona deja de ir a trabajar, recae ese trabajo sobre muchos compañeros en ocasiones y va sobre su propia empresa. Porque si la empresa es pequeña y tiene un problema de absentismo, se llega a cerrar. ¿Quién pierde? Perdemos todos". 

En el entretanto, los Graduados Sociales alertan de que el absentismo por baja médica ha dejado de ser un fenómeno coyuntural, con una tasa del 5,5% en el 2025. Además, avisan de que la tendencia es al alza, debido a la interacción de múltiples factores, entre los que destaca el envejecimiento.

Así se desprende del informe que ha presentado el Consejo General de Graduados Sociales y la Fundación Justicia Social. Explican, y no es broma, que el envejecimiento general de la población, unido a la prolongación de la vida laboral y al retraso de la jubilación efectiva, ha transformado las plantillas. Destacan que la patología osteomuscular acumula el 46% de las bajas por contingencias comunes. Traducido: el desgaste físico se lleva la mayoría de las bajas, y no queremos pensar mal, pero quizás no es cosa de la edad, sino de que es muy difícil saber para un médico si el paciente está tan dolorido como dice, y ¡ay de ese médico que se niegue a dar una baja! Curiosamente, y es para darle una vuelta, los autónomos, al contrario que los asalariados, tienen menos bajas.

El presidente del Consejo General de Graduados Sociales de España, Joaquín Merchán, ha insistido en la importancia de no mezclar las relaciones laborales de un país con la política, por las declaraciones de Feijóo: “Las relaciones laborales de un país no se deben basar en un debate político porque son inflamables”. “Las condiciones laborales, más que el absentismo, afectan las bajas por enfermedad”, ha repetido, para dejar claro que no cuestiona la legitimidad de las bajas médicas. 

¿De verdad nos tenemos que creer que 1,6 millones de personas no acuden a su puesto de trabajo por el envejecimiento?