Consejo de Ministros del martes 10 de febrero. La lenta agonía del Sanchismo -nada que ofrecer, mucho que hablar- está generando hasta un poquito de pitorreo entre los periodistas que cubren Moncloa.

En esta ocasión aparecieron en escena la ministra portavoz, titular de Seguridad Social, Elma Saiz, flanqueada por la climática vicepresidenta, Sara Aagesen, y los sumaritas titulares de Sanidad y Asuntos sociales, Mónica García y Pablo Bustinduy.

Elma Saiz nos vende como un gran éxito del gobierno que son miles los españoles que consultan cuánta pensión les va a quedar, mientras asegura que Felipe González solo es una voz más dentro del PSOE ¿Estás segura, Elma?

Mónica García, esto sí que es original, lanza la ley de gestión pública de la Sanidad, que consiste, en pocas palabras, en cargarse la sanidad privada.

 

No lo va a conseguir porque, en materia sanitaria, a los progresistas les ocurre lo mismo que con la educación: si la enseñanza privada es tan mala, ¿por que hay decenas de miles de españoles que llevan a sus hijo a un colegio privado o privado-concertado?

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Y si la sanidad privada es tan mala, ¿por qué tantos miles de españoles se pagan un seguro privado, es decir, pagan dos veces?

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Oiga, son españoles que pagan impuestos igual que el resto, es decir, que el padre de un niño en colegio privado paga el puesto escolar de su hijo y el de su vecino que estudia en una escuela pública. Y el que opta por un seguro sanitario privado, lo mismo.

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Pero, eso sí, Moni García prorrumpe en una originalidad tremenda: ¿a que no saben quién tiene la culpa de todos los problemas de la sanidad pública española? ¡Acertaron: Isabel Díaz Ayuso!

Pero si la agonía y la sosería sanchistas se dejan ver en algún miembro del Gabinete es en la vicepresidenta segunda, Sara Aagesen. No toma medidas, salvo imponer restricciones ahí donde puede. Ahora bien, su discurso es siempre el mismo, repetido, mortecino: llevamos siete borrascas, eso es por el cambio climático. Vuelve a hacer referencia a los negacionistas: mire usted señora, no hay negacionistas, porque todos tenemos ojos: el clima cambia de continuo, lo que ocurre es que pretender sujetar el clima con un pacto nacional entre PSOE y PP es como intentar detener al ejército chino con un arco y una honda.

Pero ahí la tienen: es vicepresidenta.

Pablo Bustinduy, ministro de Consumo, lanza más majaderías: como esa de que va a prohibir que suban los precios cuando se producen tragedias. Sin comentarios. 

Ahora viene lo más curioso de la rueda de prensa de este Consejo: fue la pregunta que hizo un periodista sobre la prestación universal por crianza, algo que ya fue pactado por PSOE y Sumar, para ponerlo en marcha de inmediato, pero continúa pendiente de ejecución, en el tercer año de legislatura. 

Ojo, lo que acordaron PSOE y Sumar es pasar de 100 euros mensuales por hijo a 200. Seguimos en 100, pero lo más grave no es eso: lo grave es que esa ayuda pública termina a los tres años. A partir de esa edad, al parecer, los niños dejan de comer. En otros países europeos, como Alemania, el apoyo es hasta que el hijo abandona el hogar 'paterno' para independizarse. Como si lo hace con 30 años. 

¿Qué contestó Bustinduy? Nada, como siempre.