El pleno del Congreso ha iniciado la tramitación de la reforma de la ley de eutanasia cuyo objetivo sobre el papel es reducir el tiempo hasta un máximo de 25 días para ejecutar una eutanasia cuando esta haya sido recurrida judicialmente. La propuesta también establece que solo se puede recurrir contra el dictamen de la comisión que avala la eutanasia -órgano integrado por profesionales médicos y juristas-, ante el Tribunal Superior de Justicia de cada comunidad y en un plazo máximo de tres días.
La Cámara Baja ha acordado la toma en consideración de esta reforma, primer paso del trámite parlamentario, con 178 votos a favor, mientras que solo PP, Vox y UPN se han posicionado en contra, 169 diputados. La propuesta se ha sometido a debate por iniciativa del Parlamento de Cataluña y tres diputados del Parlamento de Cataluña, lo mejor de cada casa, han sido los encargados de defender en el Congreso esta reforma: Sara Jaurrieta (PSC), Jordi Fàbrega (Junts) y Juli Fernàndez (ERC).
Y decimos que esta es la intención sobre el papel porque la realidad es que esta iniciativa busca, de fondo y en forma, contravenir la decisión del Supremo. Me explico, hace unas semanas el Tribunal Supremo reconoció como legítimo que una persona "con una vinculación particularmente estrecha" con un paciente que ha pedido la eutanasia pueda recurrir judicialmente la aplicación de la eutanasia. Esta decisión no es baladí, puesto que abre la puerta a que los familiares de una persona que quiera ser eutanasiada puedan impugnar la eutanasia a tiempo.
Este fallo, sumado a las noticas sobre que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos iba a investigar el caso de la eutanasia de Noelia y a las palabras del Papa León XIV en el Congreso, nos lleva a una progresía muy molesta y muy nerviosa, que ve cómo estas tres noticias unidas pueden hacer que la sociedad despierte y se de cuenta de la barrabasada que supone la eutanasia.
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Y eso no se puede permitir, pero claro, tampoco se puede ir en contra de una sentencia del Supremo, como mucho puedes hacer que el Tribunal Constitucional de Cándido Conde-Pumpido contradiga al Tribunal, pero no te puedes saltar su sentencia a la torera. ¿Solución? Busco una reforma que haga que los plazos de la norma se acorten, haciendo práticamente imposible que una persona "con una vinculación particularmente estrecha" ejerza su derecho.