Como hemos explicado otras veces, EH Bildu es la coalición en la que se integran los herederos de Batasuna, brazo político de ETA y que nunca ha condenado los asesinatos de la banda terrorista, una banda criminal que tampoco ha ayudado a esclarecer sus asesinatos que quedan sin resolver.
Luego la relación entre ETA y EH Bildu parece clara.
Y más clara todavía con informaciones como la de El Español, de ayer, que asegura que un total de quince personas que han sido condenadas por su vinculación con ETA figuran en cargos políticos de EH Bildu.
Ejemplos que recuerda este medio: Mertxe Aizpurua, actual diputada de EH Bildu, que fue condenada a un año de prisión por la Audiencia Nacional en 1984 por apología del terrorismo, o sea, por respaldar las actividades terroristas de ETA...
Pernando Barrena, diputado del partido abertzale en el Parlamento Europeo, que fue condenado a un año y ocho meses de prisión en 2016 por la Audiencia Nacional, por pertenencia a ETA.
Iker Casanova Alonso, diputado del Parlamento Vasco, que fue condenado a once años de prisión por pertenencia a banda armada.
Asier Altuna Epelde, concejal y cabeza de lista de Bildu en las elecciones de 2023 en el Ayuntamiento de Azcoitia (Guipúzcoa), que fue condenado en 2005 a cinco años de prisión por colaborar con ETA.
O Aloña Muñoa, concejal en el Ayuntamiento de Ormáiztegui (Guipúzcoa), que fue condenada en 2005 en Francia por participar en una asociación de malhechores para la perpetración de un acto terrorista.
Entre otros... Porque cabe recordar que, ya en mayo de 2023, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) denunció que 44 personas que integraban las listas de EH Bildu en el País Vasco y en Navarra a las elecciones autonómicas y municipales del 28-M estuvieron condenados en el pasado por pertenencia y colaboración con ETA, y siete de estas personas incluso estuvieron condenadas por asesinato.
Todo esto produce un dolor añadido a las víctimas del terrorismo, que piden que no se permitan los homenajes a etarras, que estos cumplan íntegras sus penas, que los etarras ayuden a esclarecer asesinatos de ETA sin resolver y que los miembros de EH Bildu los condenen sin paliativos...
Quizá la solución a todo esto sea ilegalizar a EH Bildu, tal y como hizo el Gobierno de José María Aznar con Batasuna tras aprobar en 2022 la Ley de Partidos Políticos que prohibía que partidos vinculados al terrorismo pudieran presentarse a elecciones. La prohibición efectiva la realizó el Tribunal Supremo, en una sentencia el 27 de marzo de 203, tras considerar probado que Batasuna no condenaba los atentados de ETA, ejercía como su brazo político y había coordinación entre dirigentes de Batasuna y ETA.
Volviendo al principio, la pregunta es: ¿Ha condenado -con ese palabra- alguna vez EH Bildu los asesinatos de la banda terrorista? ¿Está colaborando para esclarecer crímenes etarras sin resolver? No, ¿verdad? Pues esos son argumentos para su ilegalización...
Y todo ello gracias, también, al apoyo indirecto de PNV y PSOE.