En Venezuela, la presidenta interina, Delcy Rodríguez, promulgó el 19 de febrero una ley de amnistía general a los presos políticos, tras ser aprobada por el legislativo venezolano. La norma contempla amnistías para detenidos entre 1999 y 2025.
La promulgación de esta ley viene tras el descabezamiento del régimen, con la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por tropas estadounidenses el pasado 3 de enero.
Desde entonces, Nicolás Maduro vive en una cárcel de Nueva York a la espera de ser procesado por la justicia estadounidense como uno de los líderes del Cártel de los Soles, que se dedicaba a meter droga en el país. Como recogió ayer Hispanidad, el Gobierno suizo ha congelado 880 millones de dólares vinculados al entorno del dictador venezolano para imposibilitar la fuga de capitales y ayudar en posibles investigaciones penales.
Quizá por ello, Maduro ha asegurado que no tiene dinero para pagar abogados y ha solicitado a un juez federal en Nueva York que obligue a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EEUU a liberar fondos del Estado venezolano con ese fin, recoge La Gaceta.
Y en este contexto, el secretario de Estado de EEUU Marco Rubio declaró ayer: “El progreso que se está haciendo allí es sustancial, y todavía queda mucho camino por recorrer”. Y añadió: “Creemos firmemente que, en última instancia, para que Venezuela dé el siguiente paso y aproveche sus riquezas para el beneficio de su población, necesitará la legitimidad de elecciones democráticas, libres y justas”.
El secretario de Estado explicó que desde la captura de Maduro, Washington viene trabajando con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez: “El presidente Trump está satisfecho con la interlocución y espera que el proceso avance hacia una transición democrática real”, aseguró Rubio.
En cualquier caso, ya dijo en su día Rubio, con ascendencia hispana, que la transición española podría servir como modelo a Venezuela. Y parece que la tutela que está ejerciendo EEUU sobre el régimen chavista va dando frutos, con ese objetivo último de realizar una transición efectiva hacia una democracia.