Hoy, lunes 23 de marzo, los católicos celebramos a Santo Toribio de Mogroviejo (1538-1606) uno de los tipos que aprendió doctrina cristiana en la Escuela de Salamanca, herencia del gran Francisco de Vitoria.
Pues bien, si Vitoria fue el fundador de esa formidable creación intelectual cristiana que fue Salamanca, luz de las naciones y de toda la era moderna, Tomás de Magroviejo es su hacedor, al menos uno de sus hacedores, de los que puso en práctica los dictados teóricos que inspiraron las leyes de Indias, los principios de la guerra justa y de la justa distribución de la riqueza, así como la futura Doctrina Social de la Iglesia y el futuro Derecho Internacional... que no es otra cosa que el derecho natural aplicado a las relaciones entre las naciones. O sea, la Escuela de Salamanca de Paquito de Vitoria y Domingo de Soto, entre otros.
El amigo Toribio fue obispo de Lima pues así se lo pidió Felipe II al Papa. Y Toribio es otro de los ejemplos, hay muchos, de evangelización de América, contradictor de la Leyenda Negra que ahora renace con la colaboración de Claudia Sheinbaum, des Sanchismo y hasta del propio Rey de España, Felipe VI.
Pero hoy me quiero centrar en un punto muy concreto. el amigo Modroviejo se recorrió todo el Virreinato de Perú, entonces una tercera parte de Hispanoamérica, fundando ciudades cristianas, sobre todo para proteger y formar a los indios. Y para él, en el centro de la plaza de esa ciudad cristiana, debería haber tres elementos: una iglesia, una escuela y un hospital. Miren por donde, el Estado del Bienestar del que los progres de hoy han usurpado, sólo que ellos, al revés que don Toribio de Magroviejo, lo han puesto en marcha, sobre todo el hospital y la escuela, a mayor gloria propia peor con el dinero de los demás, que es una nota distintiva del progresismo.
Pues bien, la hispanidad no es la explotación de los indígenas sino la ayuda al indígena con hombres de la talla de Toribio de Mogroviejo.
A su ciudad cristiana, cuatro siglos después, el periodista Chesterton, otro apóstol del mundo actual en tierras anglosajonas, añadiría un cuarto elemento, la taberna, indispensable, sin duda: templo para rezar, escuela para aprender, hospital para sanar y taberna para la amistad... y como freno alcohólico al Islam.
Me gusta este Toribio.