Insisto: Florentino Pérez se ha cargado el madridismo. Lo ha convertido en una sociedad mercantil aunque, eso sí, para mantenerse en la Presidencia, lo ha disfrazado jurídicamente como sociedad deportiva. 

Pérez ha terminado con aquel espíritu de lucha y de humildad de una plantilla sacrificada y lo ha sustituido por un grupo de estrellitas compradas en el marcado futbolero internacional, donde la cantera no importa nada o, al menos, consigue poco.

Incluso más: personajes como Vinicius, Mbappé, Bellingham, salidos o no de la cantera, se comportan como diosecillos a los que hay que agradecer las millonadas que se les pagan por golpear un balón.

El dinero pervierte y ofrecer millones a quien no dispone de reservas morales para gestionar fortunas, no sólo entontece sino que a veces envilece. Por lo general, el primer síntoma de entontecimiento es no obedecer al superior, al entrenador.

A lo mejor ha llegado el momento, no de cambiar al entrenador o a la plantilla, sino de cambiar a la cúspide, al presidente. 

En ello está el Sanchismo, pero cambiar a Florentino para un delegado de La Moncloa, sería como salir del fuego para caer en las brasas... en las brasas de Pedro Sánchez y de Ignacio Sánchez Galán. Sánchez ha creado una España irrespirable, Galán es un vengativo y Pérez ha creado un Real Madrid de estrellitas que no puede representar a España. Mejor cualquier otro.

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