Los europeos hemos invertido -¿gastado?- medio billón de euros en 'las siete magníficas'. Ergo, Estados Unidos nos domina y China lo pretende. Los europeos pintamos menos que un pulpo en un garaje.
Las llamadas siete magníficas, las siete empresas norteamericanas que copan el poder tecnológico -o sea, el poder- son: Nvidia, Apple, Google, Meta, Amazon, Tesla y Microsoft.
Nvidia es la más joven pero la importante del mercado en este momento, porque fabrica los chips de inteligencia artificial, chips de no sé qué generación pero muy necesarios, y no sólo para telefóno, coches y otras tecnologías de uso cotidiano sino para la Inteligencia Artificial... y ahora resulta que todo es IA.
Pero la inteligencia artificial es esa IA que ha reunido conceptualmente a todas las demás. Y es verdad que todas esas empresas utilizan IA, como también lo es que vivimos en la economía de las plataformas y esto del exponencial crecimiento de la sociedad de la información -en un 99% con datos inútiles- es lo que ha otorgado al microprocesador un protagonismo indiscutible.
En el siglo XXI, vivimos en una economía donde lo que importa no es lo que produces sino quién detenta la información, la base de datos de los clientes, quien es el que más gana y menos gasta, aunque sí invierte.
Quiero decir que Jeff Bezos o Elon Musk no hacen IA pero sí utilizan la IA para venderte una cubertería o un coche eléctrico. Apple no sería nadie sin la IA aplicada para la telefonía móvil y Google no habría arrinconado -para desgracia de la libertad de prensa- al resto de buscadores, si no llega a ser por su Gemini.
En todo caso, Estados Unidos nos domina y China lo pretende.
Ahora bien, resulta que los europeos ya han invertido medio billón de euros, es decir, casi el 40% del PIB español en esas siete magníficas... en las acciones de esas siete empresas... y nadie parece darse cuenta de que la burbuja de Internet (año 2000) puede convertirse ahora en la burbuja del IA (un cuarto de siglo después).
Estamos invirtiendo en un burbuja porque la IA será, desde luego, el mayor apoyo documental que haya existido nunca. Ahora bien, la IA no crea nada, el que crea es el hombre, pero la IA sí puede ser utilizado por un hombre contra otro... o contra otros hombres.
La IA es una burbuja especulativa, sí, pero encima es una burbuja peligrosa. No hay que asombrarse ante la IA, pero sí conviene asustarse ante su poder en manos de un malvado.