El Patriarcado Latino de Jerusalén, es decir, la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Tierra Santa denuncia que la policía israelí detuvo el coche en el que viajaban el patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pisabella y el custodio de Tierra Santa, Fray Francesco Lielpo, para celebrar la misa de Domingo de Ramos en la Iglesia más importante de la Cristiandad: el Santo Sepulcro de Jerusalén erigida sobre la colina del Calvario.
Ya se preveía algo así pero habrá que recalcar que esta vez Netanyahu se ha pasado dos pueblos. O se ha pasado... una vez más. Nunca antes, ni tan siquiera en estado de guerra, había atentado contra la libertad religiosa. Casi nunca antes había roto el principio moral de no ser el primero en atacar.
Y quienes atacan a los judíos son los musulmanes, no los cristianos. Y el Occidente presuntamente cristiano, calladito.