Mercedes González, directora general de la Guardia Civil siempre ha demostrado su sectarismo ideológico. Ya apuntaba maneras en su época como delegado del Gobierno, en Madrid y luego ha pasado a palabras mayores es como máxima autoridad de la Benemérita.
¿Para que entrar en pormenores -aunque los tienen ustedes aquí- cuando es fácil resumir la situación: Mercedes González, animada por su amiga Leire Díaz, pretendió investigar a la UCO, la unidad -su unidad- de la propia benemérita que investiga la corrupción sanchista.
Mientras su jefe directo, el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska asegura que González no se vio con la fontanera cuando sí se vio... y continúa tan impertérrito como siempre.
Con estos personajes no hay mucho que hacer.