Me molesta el gasto de 20.000 euros en un viaje inútil, pero lo que me molesta más es que Francina Armengol se fuera a Azerbaiyán, ese país correa de Turquía que acaba de practicar la ingeniería social con los cristianos armenios.

 

 

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Para ser exactos, que los sinvergüenzas de los musulmanes azeríes, armados por Turquía, al que le gusta su petróleo y ante el silencio cómplice de Europa, han masacrado, una vez más, a sus vecinos armenios.