Atención al artículo de portada de El País, donde se da cuenta de la encíclica del Papa León XIV: apunten este titular y guárdenlo para la memoria colectiva: "El Papa dicta sentencia contra el tecnofascismo". Así, como suena. tecnofascismo.

 

Un concepto tan elevado y dado que el Papa no dice tal cosa, nuestro esforzado cronista se ha visto obligado a glosar que el Papa se refería a lo que han teorizado algunos multimillonarios e ideólogos cercanos a Donald Trump". Bueno, el diario no ha citado a Donald Trump, pero es lo mismo. Y, al fin, tercer escalón, nuestro cronista 'paisajístico' consigue enlazar con una comillas, las deseadas comillas, de León XIV: "Pequeños grupos muy influyentes y pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas". ¡Toma ya!

La verdad es que el Pontífice lo que sí ha hecho es advertir contra los jefes de las grandes empresas tecnológicas, sobre todo las de IA, que tienen el control, en muy pocas manos, de un poder, de un oligopolio, que la IA no hace más que multiplicar.

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Pero hombre, colegas, eso en tal caso sería tecno-capitalismo, no tecnofascismo. 

Sería una manipulación más de PRISA en materia religiosa, pero el asunto es un tanto más preocupante, porque el nuevo intento de la progresía consiste en convertir al Papa "en uno de los nuestros", siendo que los nuestros, nosotros, somos unos cristófobos de mucho cuidado.