En un cuarto de siglo, no más. En 2026 una cuarta parte de la población española es emigrante o hijo de emigrante. 

Ahora bien, ¿Qué hemos hecho los españoles por evangelizarles? Porque sin evangelización no habrá integración. No, no estoy hablando de religión sino de política, porque la política española no se entiende sin su fe cristiana. 

Los dos factores de integración son: la evangelización y la lengua. No evangelizamos al extranjero porque nadie da lo que no tiene. No empleamos la lengua española como factor, obligatorio, de integración, porque no nos da la gana.

Por otra parte, la Iglesia, como ONG, es bastante ineficaz y, en cualquier caso, las ONG's sirven para poco. 

Y de vuelta al principio primero: la emigración es mala, en sí misma. La gente debe morir allí donde nace, salvo error u omisión. Entre nacimiento y muerte debe viajar pero siempre de vuelta a su hogar. Lo que tiene que hacer el mundo rico es ayudar al desarrollo del mundo pobre en su propio origen.

Relacionado