Hace 29 años un joven concejal del PP de Ermua (Vizcaya) era secuestrado por ETA. La banda terrorista anunció que si el Gobierno no rectificaba en un plazo de 48 horas la política de dispersión penitenciaria a los presos de la banda criminal -ordenando su traslado a cárceles del País Vasco- el joven Miguel Ángel Blanco sería ejecutado. Y así fue, el edil había sido asesinado el domingo 13 de julio de 1997, tras constatar ETA que el Ejecutivo de José María Aznar no iba a ceder al chantaje terrorista.
Tenía 18 años cuando ocurrió el asesinato de Miguel Ángel Blanco.
— Capitán General de los Tercios (@capTercio) July 9, 2026
Me acuerdo perfectamente.
Nuestro gobierno se ha olvidado rápido pic.twitter.com/0x0ZyXcQkJ
De esas jornadas de angustia que vivió un país entero, nació el Espíritu de Ermua que, 29 años después... Sánchez ha matado. El presidente ha enterrado ese espíritu gobernando con los herederos de ETA, con Bildu, sus principales aliados. Hasta tal punto está aupando a la banda terrorista que, todo parece indicar que el próximo lehendakari vasco saldrá de las filas del partido proetarra.
Mientras, basta recordar el ensañamiento con el que el ministro del Interior, el otrora juez que combatía a ETA, Fernando Grande-Marlaska, se dirigía en el Senado a la hermana de Miguel Ángel Blanco, la senadora del PP, Marimar Blanco. En la cámara alta asistimos al colmo de la desfachatez, cuando Marlaska le pidió a Marimar Blanco, "no minimizar el concepto de terrorismo".
"Pregunte usted a las demás víctimas por qué hechos fueron declaradas víctimas de terrorismo y entonces sabrá lo que es terrorismo", le espetó sin despeinarse el titular de interior a la senadora popular.
Menos mal que Sánchez no iba a pactar con Bildu, "si quiere se lo digo 20 veces"...