Más que evidente es la crisis de vivienda que atraviesa España, crisis ante la que tendría que actuar el Gobierno, pero el problema es ese, su actuación: topes de precios que retiran viviendas del mercado, protección al okupa y anunciar una y otra vez construcciones que nunca llegan.
Y parece que el Pleno del Congreso se ha cansado y ha admitido a trámite la proposición de ley de vivienda del PP, con el apoyo de Junts, Vox y UPN, la abstención de PNV y Coalición Canaria y el voto en contra del resto del hemiciclo. Un nuevo varapalo para Sánchez y su Gobierno, ya que ha coincidido con la luz verde por parte del Consejo de Ministros del Plan Estatal del Vivienda.
Volviendo al texto de los populares, la ley ya había sido aprobada en el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta. Entre los puntos recogidos, una reforma de la Ley del Suelo para agilizar los trámites en la planificación urbanística, punto fundamental para salir de la crisis de vivienda, recordemos que estamos ante una crisis de oferta, no de demanda. Muy simple, hacen falta casas, no olvidemos que el déficit está en 700.000 viviendas, por lo que hace falta construir y para ello hay que liberalizar suelo, de manera ágil y rápida. Es más, la propuesta de Génova, y esto es importante, incluye derogar algunos puntos de la Ley de Vivienda de 2023 impulsada por PSOE y Unidas Podemos. Y decimos que es importante porque no es el estilo al que nos tiene acostumbrado el PP, que nunca toca nada de lo ya aprobado, igual Feijóo está despertando.
En concreto, pone fin a las zonas tensionadas y al índice de los precios de referencia de los alquileres, ambos puntos recogidos en la Ley de Vivienda de 2023, al ser considerados "medidas perjudiciales" para el mercado de la vivienda. Además, la propuesta incluye una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil para que personas jurídicas, -donde se engloban empresas, bancos o fondos de inversión-, puedan acudir a un juicio verbal para exigir la "inmediata recuperación" de la plena posesión de una vivienda o parte de ella si se han visto privadas de ella sin su consentimiento. Traducido, que en el todos iguales ante la Justicia, -se le ha olvidado a los socialistas, todos, todas y todes-, aunque seas un perverso gran banco, podrás ir a los llamados juicios rápidos para recuperar tu propiedad en manos de okupas. Sería el caso que vimos ayer miércoles en Hispanidad, con el mayor pueblo trans de España, okupando unas viviendas de una sociedad.
Otra de las reformas que sufrirá la Ley de Enjuiciamiento Civil será una reducción de plazos: de dos a un mes el plazo máximo de posible suspensión del proceso de desahucio, con el objetivo de hacer efectivas las medidas de protección de vulnerables que se propongan por las administraciones públicas cuando el demandante sea una persona física, y pasar de cuatro a tres meses dicho plazo máximo cuando sea persona jurídica.
Otro punto, este en el ámbito urbanístico, la propuesta establece que, en las obras de edificación de nueva construcción, si bien seguirá siendo necesaria una licencia, el transcurso de tres meses sin resolución expresa por parte de la administración competente determinará silencio positivo. Es decir, se podrá construir aunque no haya resolución expresa, con el objetivo de agilizar plazos. Lo mismo con edificios existentes que alteren su configuración arquitectónica, que produzcan variación de la composición general exterior, volumetría o estructura, o cambien los usos característicos del edificio.
Sin embargo, el silencio será negativo para obras que tengan el carácter de intervención total en edificaciones catalogadas con algún tipo de protección ambiental o histórico-artística y aquellas otras de carácter parcial que afecten a los elementos o partes objeto de protección. También afecta ese silencio negativo a suelos en situación básica de rural, no sometidos a transformación urbanística, y a la tala de masas arbóreas.
En resumen, ni los socios del propio Gobierno confían en el Gobierno para salir de esta crisis, así que apoyan la ley del principal partido de la oposición, de la derecha, no tan 'ultra' como Vox, pero ahí ahí. Eso sí, se abre plazo de enmiendas, habrá que esperar a ver cómo termina el texto definitivo.