Uber Technologies, la plataforma de servicios de movilidad y reparto, ha anunciado el despido del 23% de su equipo de personal, dentro del que se encuentran las divisiones de Recursos Humanos, instalaciones o cultura corporativa, como parte de la estrategia de la nueva presidenta de la compañía, Jill Hazelbaker.
"A medida que hemos crecido, algunas partes de la organización se han vuelto demasiado complejas y fragmentadas, con responsabilidades superpuestas, una estructura poco clara y equipos que operan demasiado alejados de las empresas y socios a los que dan soporte", ha asegurado Hazelbaker, cuya estrategia, dicho de manera políticamente correcta es "simplificar equipos", que traducido significa: despedir. La compañía no ha querido decir el número exacto de despidos pero sí ha adelantado que solo será el 1% de los trabajadores de Uber en todo el mundo.
Y aquí viene lo mejor, ¿saben lo de 'excusatio non petita'?: la compañía ha descartado que los despidos estén relacionados con la IA, tal y como está ocurriendo en otras empresas en los últimos meses. ¿Seguro? Porque suena raruno que todos los despidos sean en una división sustituible por la Inteligencia Artificial. Es decir, no despiden conductores, el coche no puede ser conducido por IA, por ahora, sino personal de Recursos Humanos.
Y decimos por ahora porque a los principales fondos propietarios, Vanguard (8,2%), Fidelity (6%), Eaton Vance Management (5,1%) y BlackRock (5%), se ve que no les interesa mucho el personal, sólo piensan en lanzar sus robotaxis en Madrid, y en ganar a Google y Tesla en el negocio de coches autónomos sin conductor. Así también podrán echar a los conductores.
Tanto es así que esta misma mañana la compañía WeRide y la plataforma Uber han anunciado sus planes para lanzar el primer programa piloto comercial de robotaxis en la Comunidad de Madrid. Hay que entender sus prioridades, ahora mismo los conductores no pueden ser despedidos y a eso hay que buscarle una solución.