Atención a los datos que ha analizado Funcas en su última Nota de Coyuntura Social: "el 53% de la población de 60 a 64 años trabajaba en 2025, la cifra más alta desde 1970". Y más, "también aumenta la ocupación de la población de 65 a 69 años, con un 14% de ocupados en 2025, la más alta desde 1981, aunque aún por debajo del 18% de 1970".

“En primer lugar, el caso de las mujeres, es una consecuencia de su creciente incorporación al mercado de trabajo desde hace décadas. En segundo lugar, tanto para hombres como para mujeres, es resultado de una mayor esperanza de vida y una mejor salud a edades avanzadas, junto con las menores exigencias físicas del puesto de trabajo medio. Y tercero, en muchos países es resultado de la postergación de la llamada ‘edad de jubilación’, una de las medidas habituales para afrontar los desequilibrios financieros, presentes o futuros, de los sistemas públicos de pensiones”, explica María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas.

Y aunque en España hay una combinación de los tres factores, sin duda el último es el que podemos ver en años recientes. Ya lo dijimos con otro estudio de Funcas que demostraba la preocupación de los españoles por el sostenimiento de las pensiones pero la falta de conocimiento del sistema. Es así como funciona la maquinaria del Sanchismo: me abandero defensor de las pensiones, el cómo se pagarán no es problema mío, sino del siguiente, y si me veo en apuros, emito deuda y subo impuestos. Y mejor si Juan Español no entiende lo que pasa. 

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Los ingresos por cotizaciones sociales están lejos de cubrir los gastos en los que incurre el Estado para abonar las pensiones contributivas. Pero, para doña Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones desde 2023, y para el resto del Gobierno, esto no es un problema, para ellos dos más dos serán cinco, y que los gastos superen a los ingresos no es sinónimo de quiebra total.

La viabilidad del sistema está asegurada repiten, como si el hecho de decirlo una y otra vez lo fuera a hacer cierto. Tenemos la hucha de las pensiones, que no cubre ni el pago de un mes, pero no debemos preocuparnos. Mientras, el gasto sigue subiendo y, según el último dato publicado, rozamos los 14.000 millones de euros.

Todo está bajo control, pero por si acaso la ministra vende unos 'parches' como si fueran logros progresistas conseguidos por y para el trabajador y el jubilado. Por ejemplo, las jubilaciones demoradas se duplican en seis años, mientras las anticipadas bajan, porque el Gobierno hace todo lo posible porque así sea. Y a la vista de este estudio, el asunto funciona. 

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Es decir, mientras que es más que obvia la quiebra del sistema, al tiempo que países como Dinamarca, Francia, Alemania o Italia ya han tomado la decisión de retrasar la edad de jubilación y penalizar las jubilaciones tempranas, en España nos dedicamos a poner pequeños parches al gran agujero que supone el gasto en pensiones. Todos queremos que nuestros jubilados cobren, pero el problema es cómo lo pagamos, y la única solución es obvia: hay que retrasar la edad de jubilación a los 70 años. Y a largo plazo: fomentar la natalidad con el salario maternal, de lo contrario, esto es insostenible. 

En todo caso, las tasas españolas de ocupación de la población mayor se sitúan hoy en niveles bajos o medio-bajos a escala de la UE, "lo que sugiere que tienen todavía recorrido al alza", así, el Gobierno podrá seguir vendiendo su progresismo, al tiempo que aumenta la edad de jubilación por la puerta de atrás.