Dos noticias que son una sola. El presidente de Telefónica, Marc Murtra, suplica a Moncloa que le permita comprar Indra, la ingeniería que él mismo presidió hasta su pase a la operadora. Al mismo tiempo, el todopoderoso asesor económico de Presidencia del Gobierno, Manuel de la Rocha, ha comunicado a su querídismo amigo, al menos hasta ahora, Ángel Escribano, actual presidente de la ingeniería, que la fusión entre Indra y EME no es posible porque Europa no lo permitiría. Esto de Europa empieza a ser la excusa ideal, tanto para un roto, como para un descosido.

Es más, en el Consejo de Administración que celebrará Indra el jueves 29, es posible que se dé carpetazo a la compra de EME, propiedad de los hermanos Escribano, el presidente, Ángel y, el consejero, Javier. 

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Estamos ante una operación tan entendible como imposible. Me explico: entendible porque la situación en Telefónica es dramática. A la operadora le faltan ingresos... que es precisamente lo que Indra puede proporcionarle. En este momento, Telefónica tiene presente y le falta futuro. En Indra, sucede todo lo contrario: no tiene presente, pero sí un futuro absolutamente esplendoroso. Por eso, la Bolsa trata tan mal a la operadora y tan bien a la ingeniería. Por decirlo de otra manera: es la única forma que tiene Murtra de enderezar su gestión, que hasta ahora no resulta muy aplaudible. 

Además, recuerden que él conoce Indra y si hay que sustituir a Ángel Escribano, caído en desgracia por la operación abyecta, la de un presidente de empresa cotizada que pretende comprar otra empresa de su propiedad, Murtra podría ser el indicado. 

Entendible, sí, pero casi imposible. ¿Dónde se ha visto que una teleco se coma a una empresa de ingeniería que, además, se está convirtiendo en una empresa de armamento, a marchas forzadas?

Si el matrimonio se lleva a efecto, estaríamos ante un caso único en Europa, volveríamos a ser el asombro del mundo... lo que no sé es si para bien, o para mal.

Lo que está claro es que el favor se lo haría más Indra a Telefónica, que Telefónica a Indra. ¿Y qué dirían los otros accionistas, por ejemplo, los árabes de STC, Criteria o el BBVA? Me alegro de que me hagan esa pregunta.